Política
Jueves 2 de julio de 2026
Las señales de estabilidad macroeconómica que el Gobierno de Javier Milei exhibe como su principal logro comenzaron a perder eficacia frente a una realidad que golpea cada vez con más fuerza la economía cotidiana de los argentinos. La desaceleración de la inflación y el control del dólar, dos de los principales argumentos oficiales, ya no alcanzan para contener el deterioro de la imagen presidencial, que en algunas encuestas cayó a su nivel más bajo desde el inicio de la gestión.
Consultores y analistas políticos coinciden en que la clave ya no está en los indicadores macroeconómicos, sino en la situación del bolsillo de las familias. El aumento de tarifas, las subas del transporte, la pérdida del poder adquisitivo, el crecimiento del empleo informal y la morosidad récord aparecen hoy como factores determinantes en la evaluación social del Gobierno.
Según los especialistas, la denominada "microeconomía" es la que terminará definiendo el comportamiento electoral. En ese sentido, advierten que el relato oficial basado en haber controlado la inflación podría resultar insuficiente si no se traduce en una mejora concreta del nivel de vida.
Uno de los indicadores que refleja esa situación es el fuerte crecimiento de la mora en el sistema financiero. Mientras las tasas de interés permanecen elevadas para contener la presión sobre el dólar, la morosidad alcanzó el 12,7% en los bancos y cerca del 33% en entidades no bancarias, como billeteras virtuales y financieras. A esto se suma que alrededor de siete millones de argentinos ingresaron al Veraz por incumplimientos en el pago de créditos, lo que limita la posibilidad de que el consumo financiado impulse una recuperación económica.
La situación laboral también aparece entre las principales preocupaciones. El diputado Guillermo Michel sostiene que desde el inicio de la gestión de Milei se perdieron más de 300.000 empleos registrados, una caída que fue compensada por un fuerte crecimiento de la informalidad. Según sus estimaciones, más de 160.000 personas pasaron a desempeñarse como asalariados informales y otras 420.000 se incorporaron como trabajadores independientes sin registración.
Para Lucas Romero, director de Synopsis Consultores, las encuestas reflejan con claridad este fenómeno. "La microeconomía es la que está explicando los resultados. Los sondeos no parecen sintonizar con la macro, sino con lo que ocurre en la economía cotidiana de la gente", sostiene.
El consultor considera que, si las actuales condiciones económicas se mantienen, el oficialismo podría enfrentar dificultades para construir una mayoría electoral en un eventual ballotage. No obstante, aclara que una recuperación gradual de los salarios podría modificar las expectativas sociales, aun cuando el poder adquisitivo continúe por debajo de los niveles de 2023.
En la misma línea se expresó Cristian Buttié, director de CB Global Data. Según explicó, la estabilidad macroeconómica representa un activo para el Gobierno en comparación con la fuerte volatilidad de la administración anterior, pero remarcó que "el voto se define por lo que ocurre en el bolsillo de la gente".
El consultor señaló además que el mayor desgaste de la imagen presidencial se registra en el conurbano bonaerense, especialmente en el tercer cordón, donde el cierre de empresas, comercios y el crecimiento de la morosidad impactaron con mayor intensidad. Allí, explicó, la situación económica cotidiana está erosionando el capital político que Milei construyó desde su llegada a la Casa Rosada.
Mientras tanto, el Gobierno prepara su estrategia política con un mensaje centrado en la reducción de la inflación y la estabilización de la economía. Sin embargo, varios analistas advierten que ese argumento podría perder fuerza si las familias continúan sin percibir mejoras concretas en sus ingresos.
A las dificultades económicas se suma otro factor que comienza a condicionar al oficialismo: el impacto político del caso Adorni. Las mediciones conocidas en los últimos días registran un rechazo social inédito al escándalo, con niveles cercanos al 80% de respuestas negativas en algunos relevamientos.
El consultor Alejandro Catterberg afirmó que la imagen presidencial sufrió una caída de hasta 20 puntos tras ese episodio, un impacto comparable con el que experimentó Alberto Fernández luego del escándalo de la fiesta en Olivos durante la pandemia.
La combinación entre una economía doméstica deteriorada y los cuestionamientos por presuntos hechos de corrupción preocupa a distintos sectores del oficialismo. Según trascendió, incluso dentro del entorno presidencial reconocen que el caso Adorni debilitó uno de los principales atributos políticos de Milei: su discurso contra "la casta".
No obstante, no todos los analistas proyectan un escenario adverso para el Gobierno. El politólogo Marcos Novaro sostiene que la distinción entre macro y microeconomía resulta artificial y considera que la consolidación de acuerdos políticos con gobernadores y dirigentes opositores fortalece la gobernabilidad y genera mayor confianza económica.
Para Novaro, la incorporación de nuevos aliados al oficialismo y la búsqueda de acuerdos con las provincias configuran un escenario de mayor estabilidad política de cara a las próximas elecciones, donde tanto el Gobierno nacional como los mandatarios provinciales apostarán a preservar la continuidad de sus administraciones.
Con el calendario electoral cada vez más cerca, el desafío para el oficialismo será demostrar que la estabilización de los indicadores económicos puede traducirse en mejoras palpables para la vida cotidiana. Las encuestas, por ahora, muestran que el principal termómetro ya no es la inflación, sino el bolsillo de los argentinos.
Con información de LPO
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