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Domingo 5 de julio de 2026
Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el consumo continúa mostrando signos de debilidad. En junio, las ventas retrocedieron un 1,3% respecto de mayo, mientras que rubros esenciales como Alimentos y Bebidas acumulan una baja del 2,8% en lo que va del año. También registraron fuertes caídas los sectores de bazar, decoración y muebles (-11%), textil e indumentaria (-4,4%), perfumería (-3,7%) y calzado y marroquinería (-0,9%).
Desde la entidad señalaron que los consumidores modificaron sus hábitos ante la pérdida del poder de compra. Las familias priorizan los productos de primera necesidad, eligen segundas marcas, fraccionan las compras y migran hacia mayoristas o canales informales. En otros casos, optan por reparar artículos usados en lugar de reemplazarlos o adquirir productos importados de bajo costo mediante plataformas digitales, una tendencia que afecta directamente a la producción nacional y a la actividad comercial.
El informe también advierte que el fuerte incremento de las tarifas continúa absorbiendo una porción cada vez mayor de los ingresos familiares. De acuerdo con datos del Instituto Argentina Grande (IAG), la canasta de servicios básicos para un hogar unipersonal pasó de representar menos del 4% del ingreso mediano en noviembre de 2023 a más del 11% en junio de este año, tras un aumento real cercano al 190%. Esta situación reduce el dinero disponible para otros consumos y profundiza la retracción de la demanda.
Aunque junio mostró una leve mejora interanual del 0,9%, impulsada por el pago del aguinaldo y el inicio del Mundial de fútbol, desde CAME aclararon que ese repunte fue circunstancial y dependió, en gran medida, de promociones bancarias, billeteras virtuales y descuentos especiales. El comportamiento del consumo, sostienen, continúa siendo frágil y condicionado por el contexto económico.
Las perspectivas para el segundo semestre tampoco son alentadoras. Más del 60% de los empresarios consultados considera crítica la situación del sector y cerca del 60% entiende que no existen condiciones favorables para invertir. A ello se suma la caída de la recaudación del IVA, vinculada al menor consumo, y la creciente preocupación por el ingreso masivo de productos importados, que reduce la rentabilidad de los comercios y obliga a muchas empresas a postergar inversiones o incluso cerrar sucursales. El panorama refleja una economía en la que la caída del consumo continúa afectando en cadena al comercio, la producción y el empleo.
Imagen: Mundo Empresas
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