Política
Jueves 16 de julio de 2026
La clasificación de la Selección Argentina a la final de la Copa del Mundo frente a Inglaterra tuvo un fuerte correlato político en Buenos Aires. Desde el balcón de su domicilio de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner salió a saludar a la militancia que se concentró para celebrar el triunfo, en una escena que estuvo atravesada por el histórico reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Mientras cientos de personas festejaban la victoria argentina, sobre la fachada del edificio se proyectó la imagen de las Islas Malvinas con los colores de la bandera nacional, acompañada por la frase "Son Argentinas", un mensaje que rápidamente se convirtió en el centro de la celebración.
Vestida con un sweater celeste, Cristina Fernández de Kirchner saludó desde el balcón a quienes se acercaron hasta la ya emblemática esquina porteña, donde permanece con prisión domiciliaria desde junio del año pasado y bajo restricciones judiciales para recibir visitas.
La puesta en escena fue interpretada como una respuesta a la decisión adoptada por la FIFA, con el aval del Gobierno nacional, de impedir el ingreso al estadio de banderas y remeras que hicieran referencia al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas durante la semifinal frente a Inglaterra.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había respaldado públicamente esa medida al sostener que "no pueden ingresar banderas con contenido político", en el marco del operativo de seguridad coordinado entre la FIFA y las autoridades estadounidenses.
Sin embargo, la prohibición quedó relativizada pocos minutos después del encuentro. En pleno festejo dentro del campo de juego, el mediocampista Giovani Lo Celso desplegó una bandera con la inscripción "Las Malvinas son Argentinas", un gesto que recorrió el mundo y convirtió el reclamo soberano en una de las imágenes más significativas de la jornada.
Durante toda la semana previa al encuentro, el cuerpo técnico argentino había procurado mantener el foco exclusivamente en lo deportivo. Incluso el entrenador Lionel Scaloni había insistido en varias oportunidades en que se trataba "solo de un partido de fútbol". No obstante, la decisión de impedir el ingreso de símbolos vinculados a Malvinas y el respaldo del Gobierno argentino a esa disposición terminaron trasladando el debate político al escenario mundialista.
Así, el triunfo deportivo frente a Inglaterra quedó acompañado por una renovada reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, tanto dentro del estadio, con el gesto de los jugadores, como en Buenos Aires, donde la celebración encabezada por Cristina Fernández de Kirchner convirtió el histórico reclamo en el principal símbolo de la noche.
Imagen: Redes
Copýright 2025 - larosca.com.ar