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Sábado 18 de julio de 2026
La estabilidad de la tasa de desempleo dejó de ser un indicador suficiente para medir la situación del mercado laboral argentino. Así lo sostiene un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que advierte que las crisis ya no expulsan masivamente a los trabajadores del sistema, sino que los empujan hacia empleos más precarios, informales y de menores ingresos.
El estudio señala que, pese al cierre de más de 24.000 empresas y la destrucción de más de 200.000 puestos de trabajo registrados, la desocupación se mantuvo relativamente estable porque quienes pierden un empleo formal suelen refugiarse en changas, trabajos por cuenta propia, plataformas digitales o actividades informales para sostener sus ingresos.
Los investigadores describen este fenómeno como una "absorción laboral regresiva", en la que la economía continúa incorporando trabajadores, pero lo hace en condiciones cada vez más inestables y sin protección social. De este modo, el deterioro del mercado laboral ya no se expresa principalmente en la falta de empleo, sino en la pérdida de calidad del trabajo.
El informe también vincula este escenario con el modelo económico actual. Mientras sectores como la minería, los hidrocarburos, las finanzas y algunos servicios muestran crecimiento, actividades históricamente generadoras de empleo, como la industria, la construcción y parte del comercio, continúan perdiendo dinamismo y reduciendo puestos registrados.
Para la UCA, analizar únicamente la tasa de desempleo puede ocultar una realidad más compleja: cada vez más argentinos trabajan, pero lo hacen en condiciones de mayor vulnerabilidad, con ingresos insuficientes y sin derechos laborales. En ese contexto, el desafío ya no pasa solamente por crear empleo, sino por generar puestos de trabajo formales, estables y capaces de garantizar una mejora real en la calidad de vida.
Imagen: El Intransigente
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