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Domingo 26 de julio de 2026
La llegada de Kristalina Georgieva a la Argentina vuelve a poner en escena la estrecha relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de Javier Milei. Más allá de la agenda protocolar, la visita tendrá un fuerte contenido político y económico: la titular del organismo respaldará públicamente el rumbo del Gobierno, pero también supervisará la evolución del principal deudor del Fondo, que concentra más de un tercio de toda su cartera crediticia.
Uno de los puntos centrales de la gira será Vaca Muerta, donde Georgieva observará el desarrollo del principal polo energético del país. Para el FMI, el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas resulta estratégico porque representa una de las principales fuentes de dólares con las que la Argentina podría fortalecer sus reservas y afrontar los vencimientos de la deuda externa, especialmente los contraídos con el propio organismo.
Actualmente, la Argentina mantiene una deuda de 42.552 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalentes a casi 58.000 millones de dólares, lo que representa el 34,5% de todos los créditos pendientes de cobro del FMI. Esa cifra convierte al país en el mayor deudor del organismo, muy por encima de Ucrania, Pakistán, Ecuador y Egipto, que completan el ranking.
El stock de deuda es el resultado del préstamo extraordinario otorgado durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018, su refinanciación mediante el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en 2022 y el nuevo programa suscripto por la administración de Milei en abril de 2025. Según especialistas, esta dinámica mantiene una dependencia permanente del financiamiento del Fondo, ya que parte de los nuevos desembolsos se utilizan para cancelar compromisos anteriores con el mismo organismo.
De acuerdo con el último informe técnico del FMI, la capacidad de pago de la Argentina continúa expuesta a "riesgos excepcionales" debido al bajo nivel de reservas internacionales y a la necesidad de recuperar el acceso a los mercados financieros internacionales. El organismo considera prioritario que el Banco Central continúe acumulando divisas y sostiene que los futuros ingresos provenientes de la energía, la minería y el agro serán determinantes para garantizar el cumplimiento de los pagos.
Las proyecciones oficiales indican que entre 2026 y 2027 la Argentina deberá afrontar vencimientos por 11.700 millones de dólares entre capital e intereses con el Fondo. Sin embargo, el programa financiero prevé nuevos desembolsos por 3.600 millones, por lo que la transferencia neta de divisas alcanzaría los 8.100 millones de dólares. Aun así, el capital adeudado se reduciría apenas en 1.900 millones, mientras el grueso de los recursos se destinaría al pago de intereses.
En este contexto, la visita de Georgieva a Vaca Muerta adquiere un fuerte valor simbólico. Para el Gobierno, el desarrollo energético representa la posibilidad de sostener el programa económico mediante el ingreso de divisas. Para el FMI, en cambio, constituye la principal garantía de que la Argentina podrá continuar cumpliendo con sus compromisos financieros y reducir el riesgo que implica concentrar casi la mitad de su cartera de créditos ordinarios en un solo país.
Con información de El Destape / Imagen: El heraldo
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