Actualidad
Lunes 27 de julio de 2026
La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento más crítico desde el retorno de la democracia. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, luego de los agravios lanzados por el presidente Javier Milei durante un acto de campaña del candidato derechista Flávio Bolsonaro. Al mismo tiempo, la Cancillería brasileña convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones por la conducta del mandatario argentino en territorio brasileño.
La decisión fue adoptada pocas horas después de que Milei calificara a Lula de "ladrón" y "basura socialista", además de insultar al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien llamó "basura calva". Las expresiones provocaron un inmediato rechazo institucional. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin, consideró que las declaraciones fueron "irrespetuosas" e incompatibles con la convivencia que debe regir las relaciones entre los Estados. También el presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, calificó de inadmisible que un jefe de Estado extranjero agravie a las instituciones brasileñas durante una visita oficial.
Lejos de intentar descomprimir el conflicto, la Casa Rosada respaldó públicamente las expresiones del Presidente mediante un comunicado difundido por la denominada Oficina de Respuesta Oficial en la red social X. El Gobierno justificó los dichos de Milei comparando el episodio con la visita que Lula realizó a Cristina Fernández de Kirchner en 2025 y sostuvo que el mandatario brasileño también había interferido en la política argentina durante la campaña presidencial de 2023. Posteriormente, en declaraciones radiales, Milei volvió a cargar contra Lula con nuevos agravios, profundizando la controversia.
Especialistas en política exterior coincidieron en advertir sobre la gravedad del episodio. El internacionalista Juan Gabriel Tokatlian sostuvo que se trata del hecho diplomático más delicado entre ambos países desde la recuperación democrática y atribuyó la responsabilidad exclusivamente al Gobierno argentino. En la misma línea, el exembajador Miguel Ángel Argüello recordó que, desde los gobiernos de Raúl Alfonsín y José Sarney, Argentina y Brasil construyeron durante cuatro décadas una relación estratégica basada en intereses comunes que logró sostenerse pese a los cambios de signo político en ambos países. El excanciller Jorge Taiana también cuestionó la actitud presidencial y advirtió que los agravios no solo afectan al gobierno de Lula, sino al pueblo brasileño y al vínculo con el principal socio económico de la Argentina.
Las repercusiones también se trasladaron al escenario político interno. Dirigentes de distintos sectores de la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el Frente Renovador, La Cámpora y la diputada Florencia Carignano, repudiaron la actitud del mandatario y alertaron sobre las posibles consecuencias económicas del conflicto. Recordaron que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y que una escalada diplomática podría afectar inversiones, exportaciones, cadenas productivas y miles de puestos de trabajo, en un contexto económico que ya presenta fuertes dificultades para ambos países.
Imagen: AFP
Copýright 2025 - larosca.com.ar