Política
Jueves 30 de julio de 2026
La tensión entre Argentina y Brasil volvió a escalar luego de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respondiera públicamente a los insultos lanzados por su par argentino, Javier Milei, quien durante un acto en San Pablo lo calificó de "ladrón", "presidiario", "basura socialista" y "zurdo de mierda". Lula definió como una "payasada" el discurso del mandatario argentino y aseguró que no polemizará con él.
Durante la convención del Partido Socialista Brasileño (PSB), donde confirmó al vicepresidente Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula para buscar la reelección, Lula afirmó: "Ustedes vieron la payasada que hizo aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada porque mi relación es la de un jefe de Estado. No voy a entrar en un intercambio de palabras con esa cosa". Además, remarcó que no permitirá interferencias externas en el proceso electoral brasileño. "Mientras yo sea presidente y esté vivo, nadie de afuera se va a entrometer en las elecciones brasileñas", sostuvo.
Las declaraciones llegan después de que Milei participara en la proclamación de Flávio Bolsonaro como candidato presidencial para los comicios de octubre en Brasil, donde respaldó abiertamente al dirigente opositor y lanzó duras críticas contra Lula y contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien también insultó por impedirle visitar al expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo.
En medio del conflicto, el gobierno brasileño mantuvo en Brasilia a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, convocado a consultas como señal de protesta. El diplomático se reunió con el canciller Mauro Vieira y con el propio Lula, mientras que Brasil también convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, profundizando así la crisis diplomática entre ambos países.
Por su parte, el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, también cuestionó el accionar del mandatario argentino al considerar que "un presidente no debe involucrarse en las elecciones de otro país" ni inmiscuirse en asuntos internos "de una manera grosera". Desde la Casa Rosada, en cambio, intentaron bajar el tono del conflicto. El canciller argentino, Pablo Quirno, aseguró que las diferencias responden a cuestiones "políticas e ideológicas", descartó una ruptura de las relaciones bilaterales y ratificó el respaldo de Milei a la familia Bolsonaro.
El nuevo cruce profundiza el deterioro del vínculo entre los gobiernos de Argentina y Brasil, los dos principales socios del Mercosur, en un escenario donde las diferencias ideológicas entre ambos presidentes ya comenzaron a trasladarse al plano diplomático e institucional.
Imagen: Bloomberg Línea
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