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Viernes 31 de julio de 2026
La retracción del consumo sigue dejando huellas en el sector gastronómico argentino. En los últimos días, la cadena de cafeterías Tostado, una de las de mayor expansión en el país, comenzó a cerrar locales. La primera sucursal en bajar definitivamente sus persianas fue la ubicada en Corrientes 999, frente al Obelisco, uno de los puntos comerciales con mayor circulación de la Ciudad de Buenos Aires.
El cierre se suma a la compleja situación que atraviesa Le Blé, otra reconocida cadena de cafeterías que redujo su red de 39 a 25 sucursales. De acuerdo con información publicada por medios especializados, la empresa acumula 175 cheques rechazados por más de 205 millones de pesos y una deuda financiera superior a los 500 millones, un escenario que alimenta las versiones sobre un posible cierre definitivo.
Tostado, que opera bajo un sistema de franquicias administrado por Francisco Langieri Bullrich, hijo de la senadora Patricia Bullrich, cuenta, según su sitio oficial, con 56 locales distribuidos entre Argentina, Brasil, España, Italia y Estados Unidos. Sin embargo, la caída de la actividad también comenzó a afectar a la firma, que ya inició el cierre de algunas de sus sucursales.
La crisis no solo impacta en las grandes cadenas. En las últimas horas también cerró Los Laureles, histórico restaurante de Barracas fundado en 1893, que había logrado mantenerse en funcionamiento durante más de un siglo atravesando distintas crisis económicas argentinas. Su cierre fue interpretado por el sector como otro reflejo de las dificultades que enfrenta la actividad gastronómica.
Empresarios del rubro advierten que la disminución del poder adquisitivo y la retracción del consumo continúan afectando especialmente a los negocios vinculados a la gastronomía, uno de los sectores que más creció durante la última década en los principales centros urbanos del país.
Imagen: LN
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