Política
Viernes 7 de agosto de 2026
La estrategia electoral que impulsa la Casa Rosada para eliminar las PASO y reemplazarlas, en parte, por el sistema de colectoras comenzó a generar dudas entre los propios aliados del Gobierno en el Congreso. La iniciativa había sido pensada como un mecanismo para seducir a gobernadores y espacios como el PRO y el radicalismo, permitiéndoles adherir sus candidaturas legislativas a la boleta presidencial de Javier Milei.
El objetivo político de fondo es claro: eliminar las PASO para quitarle al peronismo una herramienta de competencia interna y evitar que una eventual primaria ordene sus diferencias de cara a 2027. La apuesta oficialista es que el peronismo llegue dividido a las elecciones generales y que esa fragmentación facilite la estrategia de reelección de Milei.
Sin embargo, entre los sectores dialoguistas del Congreso sostienen que las colectoras enfrentan un obstáculo constitucional difícil de sortear, particularmente en la categoría de senadores. El argumento es que permitir que un mismo frente presente dos listas podría alterar el mecanismo de representación por la minoría establecido tras la reforma constitucional de 1994.
El problema sería concreto: una lista podría quedar primera y obtener las dos bancas correspondientes a la mayoría, mientras una segunda lista del mismo espacio podría quedar segunda y quedarse con la banca de la minoría. De esa manera, un mismo frente político podría quedarse con las tres representaciones de una provincia, desvirtuando el principio que buscó garantizar presencia opositora en el Senado.
Pero el riesgo no sería solamente jurídico. Los propios aliados del Gobierno advierten que las colectoras podrían convertirse en un arma de doble filo para La Libertad Avanza. Al dividir el voto oficialista entre distintas listas, el mecanismo podría permitir que el peronismo o fuerzas provinciales obtengan el primer lugar y se queden con las dos bancas de la mayoría. El escenario genera especial preocupación en distritos donde el peronismo conserva una estructura electoral fuerte.
La discusión expone así una contradicción en la estrategia electoral de la Casa Rosada: una herramienta diseñada para ordenar a sus aliados podría terminar fragmentando al propio oficialismo y otorgándole ventajas a sus adversarios. Incluso dentro de sectores cercanos al Gobierno aparecen dudas sobre la conveniencia de trasladar la competencia interna a las elecciones generales.
“La colectora traslada la primaria a la elección general”, resumen cerca de Patricia Bullrich, quien ya manifestó sus reparos al mecanismo. Mientras la Casa Rosada busca avanzar con la eliminación de las PASO, la discusión sobre cómo reemplazar ese sistema comienza a convertirse en un nuevo frente de tensión política y electoral dentro del oficialismo y sus aliados.
Imagen: La Cuarta Online
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