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Política

Bullrich espera el desgaste de Milei y se prepara para el “sorpasso” presidencial de 2027

La senadora dejó en suspenso su candidatura, pero su estrategia apunta a mantenerse detrás del Presidente y avanzar si el oficialismo llega debilitado a las elecciones. En paralelo, la Casa Rosada busca aislarla mientras la caída en las encuestas y las tensiones internas abren una disputa por la sucesión libertaria.


Política

Lunes 10 de agosto de 2026

Patricia Bullrich decidió no abandonar la carrera presidencial de 2027: la puso en pausa. Su propia metáfora sobre dos autos de Fórmula 1 permite interpretar la estrategia con claridad: Milei corre adelante y ella permanece detrás, esperando el momento adecuado para adelantarlo si el Presidente llega debilitado a la próxima elección.
 

“Si llega Milei, todo bien, soy la segunda y, si no, en el último minuto doy el sorpasso”, es la definición que resume el movimiento político de la senadora. En el entorno de dirigentes cercanos al PRO dan por descontado que Bullrich volverá a levantar la mano durante el próximo año si las condiciones electorales comienzan a favorecerla.
 

La estrategia tiene un componente central: Bullrich no necesita confrontar abiertamente con Milei ahora. Su apuesta consiste en conservar capital político, mantenerse cerca del poder y esperar la evolución del Gobierno. Si el programa económico logra estabilizarse y Milei conserva competitividad electoral, podrá ocupar un lugar secundario; si el oficialismo entra en crisis, la senadora podría presentarse como alternativa para evitar un regreso del peronismo.
 

Esa posibilidad explica buena parte del enfrentamiento con los hermanos Milei. En la Casa Rosada interpretan que detrás del discurso de prudencia de Bullrich existe una expectativa concreta: que al Gobierno le vaya mal. La relación se deterioró especialmente durante la crisis protagonizada por Manuel Adorni, cuando la entonces ministra reclamó su salida y dejó en evidencia que ya comenzaba a construir una posición política propia.

 

La disputa se profundizó con la batalla por la Ley de Tierras. Bullrich quedó expuesta como una de las principales responsables de defender el proyecto oficial en el Senado, mientras la estructura política de Karina Milei habría optado por dejarla prácticamente sola en las negociaciones decisivas con los gobernadores. El resultado fue una derrota parlamentaria que golpeó su autoridad y alimentó las versiones sobre una estrategia oficial para reducir su poder interno.
 

El episodio revela, además, una paradoja: Bullrich es simultáneamente una pieza importante del Gobierno y una potencial amenaza para su continuidad política. Su permanencia dentro del esquema libertario le permite mantener visibilidad, pero su eventual candidatura presidencial la convierte en una competidora directa de Milei si el oficialismo pierde fuerza.
 

La pelea no se limita a los nombres. También está en juego el futuro del espacio de derecha que llegó al poder con Milei. Si el Presidente conserva estabilidad económica, competitividad electoral y capacidad de liderazgo, Bullrich deberá mantenerse detrás. Pero si el desgaste económico y político se profundiza, aparecerán dirigentes dispuestos a ocupar el espacio de una “derecha racional” que garantice continuidad sin Milei.
 

En ese escenario, la economía será decisiva. La tensión entre mantener el tipo de cambio, contener la inflación y acumular reservas se cruza directamente con las necesidades electorales del Gobierno. Una eventual devaluación podría mejorar las cuentas externas, pero también tendría un costo inflacionario y electoral. Para Milei, cuya principal fortaleza política sigue asociada a la estabilidad de precios, perder ese atributo implicaría abrir una grieta en el corazón de su proyecto.
 

Por eso, la interna libertaria comienza a mirar más allá de 2027. La pregunta ya no es solamente si Milei podrá reelegir, sino quién ocupará el espacio de la derecha si su liderazgo pierde fuerza. Y Bullrich, que conoce desde adentro el funcionamiento del poder y mantiene vínculos con sectores decisivos del establishment, aparece preparada para acelerar en el momento que considere oportuno.
 

La próxima prueba será legislativa y política: la eliminación de las PASO, las leyes económicas pendientes y la capacidad del Gobierno para recomponer su relación con los gobernadores mostrarán cuánto daño provocaron las últimas derrotas. Allí se definirá si la arquitectura política de Milei sigue en pie o si comienzan a aparecer, definitivamente, los candidatos de reemplazo.
 

Imagen: GN Noticias


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