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La inflación rompió su racha de baja y volvió a presionar sobre los bolsillos

El IPC de julio fue del 2,1% y cortó tres meses consecutivos de desaceleración, según el INDEC. La inflación interanual llegó al 33,8%, mientras una familia de cuatro integrantes necesitó más de $1,56 millones para no caer por debajo de la línea de pobreza.


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Jueves 13 de agosto de 2026

La inflación volvió a mostrar señales de resistencia. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en julio un incremento del 2,1%, con lo que interrumpió una racha de tres meses consecutivos de desaceleración. En términos interanuales, el aumento de precios alcanzó el 33,8%, en un escenario donde el Gobierno busca sostener la baja inflacionaria mediante una política de fuerte ajuste fiscal y contracción de la actividad.
 

El mayor incremento mensual se registró en Recreación y Cultura, con 5%, seguido por Restaurantes y Hoteles, con 2,8%. En el otro extremo, Bebidas alcohólicas y tabaco aumentó 1,5%, mientras que Prendas de vestir y calzado registró una retracción del 1,5%. Los números muestran que, aunque el ritmo general de aumentos se mantiene por debajo de los niveles de años anteriores, la desaceleración todavía no logra consolidarse de manera uniforme en todos los sectores de la economía.
 

El impacto sobre los hogares también quedó reflejado en la evolución de las canastas. Según los datos del INDEC, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 en julio para no ser considerada pobre, un monto que representa un incremento del 2,2% respecto de junio y del 36,1% interanual. La presión sobre los ingresos familiares continúa así siendo uno de los principales efectos sociales de la dinámica de precios.
 

El dato adquiere mayor relevancia porque la desaceleración inflacionaria se desarrolla en paralelo con salarios debilitados, menor consumo y estancamiento de distintos sectores de la actividad económica. En otras palabras, la baja de la inflación no necesariamente implica una mejora automática del poder adquisitivo: el menor ritmo de aumento de los precios convive con ingresos que todavía no recuperan plenamente el terreno perdido.
 

De cara a los próximos meses, el mercado mantiene expectativas de una inflación todavía elevada, aunque con una tendencia descendente. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaba un 2% para julio y 1,8% para agosto, aunque las previsiones fueron corrigiéndose al alza en las últimas semanas tras medidas como la quita de subsidios y los aumentos en transporte y combustibles.
 

El principal interrogante estará ahora puesto en el tipo de cambio y su impacto sobre los precios. Con una menor oferta de divisas luego de la cosecha gruesa, el Banco Central redujo el ritmo de acumulación de reservas, y una eventual aceleración del dólar podría trasladarse nuevamente a los precios. Así, el Gobierno enfrenta un escenario donde sostener la desaceleración inflacionaria dependerá no sólo del ajuste y la contención de la demanda, sino también de evitar una nueva presión cambiaria que vuelva a recalentar la economía.

 

Imagen: TN


La Rosca



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