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Lunes 17 de agosto de 2026
A casi tres años del inicio del gobierno de Javier Milei, el deterioro económico dejó de ser una discusión exclusivamente nacional para convertirse en un fenómeno territorial. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP) advierte que el modelo libertario provocó una fuerte contracción del entramado productivo y laboral: más de 30.000 empresas cerraron y más de 330.000 puestos de trabajo formales fueron destruidos desde diciembre de 2023. El impacto alcanzó a 23 de las 24 provincias y configuró un mapa económico marcado por la pérdida de actividad, empleo y consumo.
La magnitud del retroceso resulta todavía más significativa cuando se observa el impacto relativo. Buenos Aires perdió 7.625 empresas y cerca de 79.000 empleos; Córdoba resignó 4.647 empresas y 17.000 puestos; la Ciudad de Buenos Aires perdió 3.428 empresas y unos 43.000 empleos, mientras Santa Fe registró la desaparición de 2.945 firmas y 15.000 puestos laborales. Pero las provincias más pequeñas sufrieron caídas proporcionales aún mayores: La Rioja perdió el 20,8% de sus empresas, Chaco el 13,6%, Catamarca el 12,8% y Tierra del Fuego el 12,7%.
El deterioro también se refleja en el consumo, uno de los principales motores de las economías provinciales. Las ventas de supermercados cayeron un 10% en términos reales a nivel nacional, con derrumbes particularmente fuertes en Formosa (-36,6%), Tucumán (-33,8%), Misiones (-30,3%) y Salta (-28,9%). Solo Neuquén, Río Negro y Tierra del Fuego lograron mostrar aumentos. El dato expone el efecto de una política económica que, al comprimir salarios e ingresos, reduce la capacidad de compra de los hogares y termina golpeando a las empresas orientadas al mercado interno.
La contracara del derrumbe aparece en las actividades extractivas. Neuquén fue la única provincia que aumentó la cantidad de empresas y, junto con Río Negro, concentró la creación de empleo formal. El crecimiento exportador también se desplazó hacia territorios vinculados con hidrocarburos y minería. Neuquén incrementó en cuatro puntos porcentuales su participación en las exportaciones nacionales, mientras otras provincias especializadas en recursos naturales también ganaron peso. Para el IPYPP, no se trata de una recuperación general de la economía sino de una reconfiguración productiva que concentra el dinamismo en un reducido grupo de provincias y profundiza las desigualdades regionales.
El contraste con gestiones anteriores agrega una dimensión política al diagnóstico. El informe sostiene que el gobierno de Milei presenta el mayor deterioro territorial de las últimas administraciones. Durante Cambiemos, entre 2016 y 2019, cayó la cantidad de empresas y el empleo formal privado, aunque el deterioro actual exhibe una extensión territorial mayor. Durante el Frente de Todos, en cambio, las empresas aumentaron 0,4%, el empleo formal privado creció 5,9% y las ventas de supermercados avanzaron 3,9% en términos reales. Durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el empleo formal privado también creció y la expansión alcanzó a casi todas las provincias.
El problema, entonces, no es solamente cuánto crece o cae la economía argentina, sino qué economía está construyendo el Gobierno de Milei y quiénes quedan dentro de ella. El mercado interno pierde peso, el empleo formal se achica y las economías provinciales quedan cada vez más condicionadas por actividades extractivas orientadas al exterior. El resultado es un país donde unas pocas regiones acumulan el nuevo dinamismo mientras gran parte del territorio enfrenta cierre de empresas, pérdida de trabajo y caída del consumo: una transformación productiva que amenaza con convertir la desigualdad regional en una de las principales herencias del modelo libertario.
Con información de El Destape
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