Política
Lunes 17 de agosto de 2026
La cumbre que reunió a Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, jefes de bloque del peronismo y gobernadores dejó una definición que trasciende la defensa de las PASO: el peronismo decidió salir a disputar políticamente a los llamados “gobernadores del medio” y a aquellos mandatarios que, sin pertenecer al espacio, mantienen acuerdos con el Gobierno de Javier Milei. El objetivo es comenzar a construir desde ahora una red política que pueda convertirse en una alternativa competitiva de cara a 2027.
La decisión adquiere especial relevancia porque esos mismos gobernadores son buscados por Karina Milei, Diego Santilli y los hermanos Menem para garantizar respaldo parlamentario y ampliar la base territorial de La Libertad Avanza. La disputa, entonces, no se limita a una cuestión electoral: también representa una batalla por el poder territorial y por los votos que serán decisivos para definir el escenario presidencial dentro de dos años.
La estrategia peronista contempla que Massa, Kicillof y Gerardo Zamora, los tres dirigentes que hoy aparecen con aspiraciones presidenciales dentro del espacio, recorran esas provincias acompañados por otros referentes que participaron de la cumbre. La presencia de distintos sectores busca evitar que las reuniones sean interpretadas como operaciones individuales y garantizar que las conversaciones se desarrollen en nombre de un armado peronista amplio y no detrás de una candidatura determinada.
Pero la reunión también expuso las dificultades internas que deberá resolver el peronismo. Varios dirigentes reclamaron a Kicillof, Massa y Máximo Kirchner que las disputas del peronismo bonaerense no se trasladen al interior del país. El planteo fue directo: las internas entre el gobernador bonaerense, La Cámpora y el massismo generan conflictos con dirigentes provinciales que necesitan preservar sus propios acuerdos territoriales. El reclamo fue tomado por los organizadores, en un intento por evitar que las diferencias internas condicionen la reconstrucción nacional.
A pesar de esas tensiones, el clima político del encuentro fue positivo. El peronismo llega fortalecido por el resultado obtenido en el Senado frente al proyecto de extranjerización de tierras y por encuestas que muestran un escenario abierto para las próximas elecciones presidenciales. La posibilidad de que Milei deba enfrentar un balotaje volvió a alimentar las expectativas dentro de la oposición y abrió una discusión que hasta hace poco parecía prematura: quién estará en condiciones de disputar ese eventual segundo turno.
La disputa por los gobernadores será, en ese escenario, una pieza central. Milei necesita ampliar su estructura política más allá de La Libertad Avanza; el peronismo, en cambio, busca reconstruir una mayoría territorial que le permita recuperar competitividad. La batalla por 2027 ya comenzó y, esta vez, no se librará solamente en Buenos Aires: el interior aparece como el territorio decisivo donde ambos espacios intentarán construir el poder que definirá la próxima elección presidencial.
Con información de LPO
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