Política
Miércoles 19 de agosto de 2026
El Gobierno de Javier Milei sufrió un revés político que obligó a congelar su plan para eliminar o suspender las PASO. La iniciativa, que la Casa Rosada pretendía convertir en una demostración de fuerza y en una herramienta para despejar el camino hacia la reelección presidencial, perdió prioridad ante la falta de apoyos en el Congreso. La mesa política del oficialismo ya no incluye la reforma electoral entre sus principales objetivos y en Balcarce 50 comenzó a instalarse la posibilidad de postergar la discusión hasta diciembre.
El retroceso también expuso una interna dentro del propio Gobierno. Karina Milei y los hermanos Martín y Eduardo “Lule” Menem consideran que los gobernadores están elevando demasiado el precio de sus apoyos y prefieren esperar para negociar más cerca de la definición electoral. En cambio, Luis “Toto” Caputo y Santiago Caputo presionan para acelerar los acuerdos con los mandatarios provinciales y garantizar los votos necesarios para avanzar con las reformas libertarias. El llamado “riesgo kuka”, utilizado por Caputo para advertir sobre una eventual reacción negativa de los mercados ante un resultado electoral adverso, funciona como argumento para quienes reclaman acelerar las negociaciones.
El problema para la Casa Rosada es que los gobernadores ya no parecen dispuestos a acompañar todas las iniciativas oficiales sin obtener algo a cambio. La discusión por la Carta Orgánica del Banco Central, el Régimen de Zonas Frías y el Presupuesto 2027 se superpusieron con la reforma electoral y terminaron saturando las negociaciones. “No se le puede pedir tanto a los gobernadores sin darles nada”, admiten en el oficialismo. A esto se suma que, aunque algunos sectores provinciales podrían acompañar la eliminación de las PASO en el Senado, los números no alcanzarían en Diputados, donde el Gobierno necesita votos de la UCR, el PRO y los bloques provinciales.
Mientras tanto, el peronismo encontró en la defensa de las primarias un nuevo eje para reagruparse y confrontar con Milei. En la cumbre del Hotel Emperador, sus principales referentes acordaron trabajar sobre los gobernadores que mantienen vínculos con la Casa Rosada y advirtieron que quienes apoyen la suspensión o eliminación de las PASO deberán hacerse cargo de facilitar una eventual reelección del Presidente. La estrategia incluye, además, competir electoralmente en aquellas provincias cuyos mandatarios decidan acompañar al oficialismo, elevando el costo político de cualquier pacto con Balcarce 50.
La fractura política en Misiones terminó de complicar el escenario libertario. En Diputados se disolvió el bloque Innovación Federal y los legisladores vinculados a Hugo Passalacqua y Gustavo Sáenz avanzarán en un espacio propio, mientras en el Senado los misioneros volvieron a unificar su representación. Se trata de un movimiento relevante para el Gobierno, que se apoyó en esos bloques para aprobar iniciativas de alto costo político, como la reforma laboral. La reconfiguración parlamentaria también abrió canales de diálogo con el peronismo y amenaza con quitarle a Milei una parte de los votos que hasta ahora utilizó para construir mayorías.
El resultado es una Casa Rosada obligada a retroceder en una reforma que consideraba estratégica. La eliminación de las PASO, pensada como un golpe político contra el peronismo y una señal de fortaleza rumbo a 2027, terminó convirtiéndose en una muestra de los límites del oficialismo. El Gobierno no tiene hoy los votos, los gobernadores aumentaron su poder de negociación y el peronismo logró recuperar una bandera común. Las primarias, al menos por ahora, sobreviven; y Milei deberá negociar para modificar las reglas electorales con las que pretende buscar un segundo mandato.
Imagen: Directorio Legislativo
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