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Sábado 22 de agosto de 2026 | Santiago del Estero, Argentina

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Argentina compra 235 blindados a EE.UU mientras las familias se endeudan para comer

El Gobierno cerró un nuevo acuerdo militar con Washington por 235 vehículos Stryker para modernizar el Ejército, en una operación cuyo costo total todavía no fue informado.


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Viernes 21 de agosto de 2026

La Argentina volverá a poner una importante cantidad de dólares sobre la mesa para comprar equipamiento militar a Estados Unidos. El Ministerio de Defensa, encabezado por Carlos Presti, firmó con Washington la Carta de Oferta y Aceptación (LOA) para incorporar 235 vehículos blindados Stryker, que se sumarán a los ocho que ya posee el Ejército.
 

Según la información oficial, los nuevos vehículos estarán destinados a transporte de infantería, evacuación médica, comando y apoyo de fuego. El Gobierno sostiene que la operación permitirá mejorar la movilidad, protección y capacidad de despliegue de las tropas y, especialmente, profundizar la “interoperabilidad” con las Fuerzas Armadas estadounidenses.
 

Sin embargo, detrás del argumento de la modernización aparece una discusión política de mayor alcance: cuánto va a pagar la Argentina y qué modelo de defensa está construyendo el Gobierno de Milei. El Ministerio de Defensa todavía no difundió el costo total de la operación. Como referencia, los primeros ocho Stryker demandaron US$ 20 millones, incluyendo vehículos, repuestos, capacitación y asistencia técnica. Si se aplicara ese promedio, los 235 nuevos blindados podrían representar alrededor de US$ 587,5 millones.
 

La compra se inscribe además en una política de creciente alineamiento estratégico con Washington. Primero fueron los 24 aviones F-16 adquiridos a Dinamarca y ahora los Stryker, dos operaciones que refuerzan la compatibilidad del equipamiento argentino con los sistemas militares estadounidenses
.

El Gobierno presenta ese acercamiento como una recuperación de capacidades y una forma de fortalecer la soberanía nacional. Pero la oposición y sectores críticos de la política de defensa pueden plantear la discusión desde otro lugar: si la soberanía militar depende cada vez más de equipamiento, tecnología, repuestos y autorizaciones vinculadas a Estados Unidos, la modernización también puede convertirse en una nueva forma de dependencia.
 

La cuestión adquiere mayor sensibilidad en un contexto de ajuste y restricciones presupuestarias, con salarios deteriorados, endeudamiento de los hogares y un mercado laboral que todavía enfrenta dificultades. La pregunta política, entonces, no pasa solamente por determinar si el Ejército necesita modernizarse —una necesidad que atraviesa a las Fuerzas Armadas desde hace años— sino por definir qué se compra, a quién, bajo qué condiciones y con qué impacto sobre las cuentas públicas.
 

El Gobierno de Milei apuesta así a profundizar su sociedad estratégica con Washington también en materia militar. F-16, Stryker e interoperabilidad forman parte de una misma hoja de ruta: acercar a la Argentina a la estructura de defensa estadounidense mientras se reduce el margen para una política de equipamiento basada en capacidades y producción nacional.

 

La discusión recién comienza, pero hay un dato que difícilmente pueda quedar fuera del debate: mientras el Gobierno reclama austeridad en numerosas áreas del Estado, deberá explicar cuánto costará esta nueva apuesta militar y por qué considera que es una prioridad en el actual escenario económico.

 

Con informaciòn de Página 12 / Imagen: Argentina.gov.ar


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