Política
Viernes 4 de septiembre de 2026
El giro del Gobierno de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas enfrenta una primera prueba por las conexiones financieras de los accionistas de Navitas Petroleum, la compañía israelí que lidera el proyecto petrolero Sea Lion. Algunos de sus principales inversores también mantienen participaciones millonarias en Mercado Libre, el grupo de Marcos Galperín, uno de los empresarios más cercanos al presidente.
Según documentación citada por LPO, Meitav Investment House, una de las principales firmas financieras de Israel, tiene una participación relevante en Navitas y también forma parte del universo de inversores vinculados a Rockhopper, su socia británica en Sea Lion. Al mismo tiempo, Meitav posee acciones de Mercado Libre por más de US$9,7 millones.
Meitav no sería el único caso. También aparece Harel, uno de los principales grupos aseguradores y financieros de Israel, que mantiene inversiones tanto en Navitas como en empresas vinculadas al grupo de Galperín. Las conexiones generan interrogantes sobre hasta dónde podría extenderse el alcance de las sanciones anunciadas por el Gobierno argentino.
Milei advirtió por cadena nacional que buscará inhabilitar para operar en territorio argentino a empresas vinculadas directa o indirectamente con proyectos petroleros en Malvinas. El canciller Pablo Quirno, en tanto, anticipó que el Gobierno pretende avanzar contra una red de proveedores y compañías relacionadas con Navitas y Rockhopper, que estimó en unas 180 firmas, incluyendo servicios petroleros, financieros y de seguros.
El problema político aparece justamente en esa definición amplia de “vinculación indirecta”: si el Gobierno pretende alcanzar a toda la red financiera y empresarial relacionada con las petroleras de Malvinas, las participaciones cruzadas con grandes compañías argentinas podrían abrir un escenario complejo. En particular, la presencia de fondos que invierten simultáneamente en Navitas y Mercado Libre coloca el caso en el centro de la discusión.
Mientras tanto, Navitas y Rockhopper desafiaron las advertencias oficiales y sostuvieron que las medidas anunciadas por Milei no tendrán un efecto material sobre el desarrollo de Sea Lion. Así, la disputa por Malvinas comienza a trasladarse del terreno diplomático y petrolero al financiero, poniendo a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno con su nueva estrategia.
Con información e imagen de LPO
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