Política
Miércoles 9 de septiembre de 2026
Patricia Bullrich sufrió un revés político en el Senado luego de que no lograra reunir los votos necesarios para avanzar esta semana con el tratamiento de la ley de Biocombustibles. La sesión que la jefa del bloque de La Libertad Avanza pretendía convocar quedó frenada por una combinación de resistencia interna, presión empresarial y desacuerdos con sectores aliados.
El principal obstáculo surgió dentro del propio Gobierno. Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería y funcionario que responde al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, cuestionó las modificaciones incorporadas al dictamen de la iniciativa. Desde el Ejecutivo rechazaron los cambios negociados por Bullrich con senadores aliados y reclamaron revisar el texto antes de llevarlo al recinto.
A esa resistencia se sumó la UCR, que adoptó una posición unificada hasta alcanzar un nuevo acuerdo sobre el biodiésel. Los radicales Daniel Kroneberger, Eduardo Galaretto y Carolina Losada encabezaron inicialmente el rechazo, pero finalmente el resto del bloque se plegó a la postura, dejando al oficialismo sin los diez votos que necesitaba para garantizar la apertura de la sesión.
El golpe más fuerte para Bullrich llegó desde sus propias filas. Los senadores libertarios puntanos Bartolomé Abdala e Ivanna Arrascaeta se plantaron contra el proyecto al considerar que la nueva regulación perjudica a las pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector en San Luis. La resistencia de ambos terminó de complicar las posibilidades del oficialismo y convirtió la convocatoria en un escenario de alto riesgo político.
Detrás de la disputa legislativa también aparece la presión de las empresas medianas vinculadas a la producción de aceite para biodiésel, que advierten sobre la posible pérdida de unos 10.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Mientras tanto, senadoras como Alejandra Vigo, Beatriz Ávila, Flavia Royón y Carolina Moisés intentaron sostener la posibilidad de llegar al recinto, pero tampoco lograron destrabar el conflicto.
Finalmente, Bullrich decidió bajar la reunión de Labor Parlamentaria y postergar la sesión hasta alcanzar un consenso sobre el dictamen firmado en la Comisión de Minería, Energía y Combustibles. El episodio dejó una señal política más profunda: en el Senado, el Gobierno no sólo enfrenta resistencias opositoras, sino también límites dentro de su propia coalición y entre los aliados que necesita para convertir sus proyectos en ley.
Con informacion de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca
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