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Jueves 17 de septiembre de 2026
Javier Milei salió a defender su renovada ofensiva por las Islas Malvinas y rechazó las interpretaciones que vinculan el giro de su Gobierno con una estrategia electoral. En una entrevista con el streaming oficialista Neura, el Presidente cuestionó duramente a quienes sostienen esa lectura y aseguró que la política sobre el archipiélago “se viene gestando hace tres años”. Sin embargo, en su propia explicación reconoció que un hecho reciente fue determinante: las declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la posición estadounidense frente a la disputa.
El dato político central quedó expuesto en la propia argumentación presidencial. Milei definió los dichos de Trump como un “disparador externo” y explicó que la nueva estrategia combina el reclamo de soberanía con una herramienta económica: ejercer presión sobre las compañías que operan en Malvinas para que evalúen inversiones en territorio argentino, particularmente en Vaca Muerta. “¿Cómo es que metemos presión?”, planteó el mandatario, al vincular la cuestión Malvinas con el desarrollo energético y minero argentino.
La ofensiva oficial ya había comenzado a traducirse en medidas concretas. El 4 de septiembre, el Gobierno anunció procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas por presuntas actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las islas, invocando la Ley 26.659. Esa normativa contempla sanciones para quienes desarrollen actividades hidrocarburíferas sin autorización argentina y prevé multas, inhabilitaciones y otras consecuencias para empresas y responsables.
Pero el giro también abrió interrogantes sobre la coherencia de la política oficial. La discusión aparece atravesada por el RIGI, el régimen de incentivos creado por el Gobierno para atraer grandes inversiones, especialmente en sectores energéticos y mineros. En ese marco, sectores opositores vienen reclamando explicaciones sobre los vínculos de determinadas compañías beneficiadas por el régimen con empresas que tuvieron antecedentes relacionados con actividades hidrocarburíferas en Malvinas. La cuestión coloca en tensión dos objetivos de la política económica libertaria: atraer capitales internacionales y, al mismo tiempo, sancionar a compañías vinculadas con la explotación de recursos en el archipiélago.
El escenario adquirió además una dimensión geopolítica. Mientras Milei reivindica su alianza estratégica con Estados Unidos, el Gobierno intenta aprovechar el cambio de clima generado por las declaraciones de Trump para reforzar el reclamo argentino frente al Reino Unido. Reuters señaló que la Casa Rosada prepara un proyecto para ampliar las sanciones contra empresas que operen en Malvinas y extender su alcance a otras actividades vinculadas con los recursos naturales.
Así, la nueva agenda de Malvinas quedó instalada en una intersección entre soberanía, energía, inversiones y política exterior. Milei insiste en que no existe un cálculo electoral detrás de la ofensiva, pero al mismo tiempo reconoce que una modificación del escenario internacional abrió una oportunidad que su Gobierno decidió aprovechar. La discusión política, mientras tanto, queda planteada alrededor de la consistencia de esa estrategia y de cómo el Ejecutivo compatibilizará su política de atracción de inversiones con el endurecimiento de las sanciones a empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas.
Con información de Página 12 / Imagen: AFP / Redacción: La Rosca
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