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Martes 22 de septiembre de 2026
El INDEC informó que el Índice de Salarios aumentó 2,8% en julio, por encima del 2,1% registrado por el IPC durante el mismo mes. Con este resultado, las remuneraciones acumularon una suba del 21,8% en los primeros siete meses de 2026, frente al 19,3% de inflación, mientras que la comparación interanual mostró un incremento salarial del 36,2%, también superior al 33,8% de los precios.
Sin embargo, detrás del promedio aparece una realidad laboral mucho más fragmentada. El sector público aumentó sus salarios 3% mensual, impulsado por subas del 3,9% en el Estado nacional y del 3,2% en las administraciones provinciales. En tanto, los trabajadores privados registrados tuvieron una mejora del 2,3%, mientras que los salarios del sector privado no registrado crecieron un 3,9% según las estimaciones oficiales.
La diferencia se vuelve más significativa al observar el acumulado anual. Entre enero y julio, los salarios del sector privado formal aumentaron 17%, por debajo tanto de la inflación acumulada como de la evolución de los empleados públicos, cuyos ingresos crecieron 21,1%. El sector informal, por su parte, registró una variación estimada del 34,4%.
El economista e investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, puso el foco precisamente en esta brecha y señaló que el crecimiento de los salarios registrados durante julio estuvo explicado principalmente por el comportamiento del empleo estatal. Según su análisis, el sector privado continúa prácticamente estancado en los niveles registrados en febrero, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de la actividad económica para traducirse en una recuperación sostenida de los ingresos laborales.
En términos interanuales, la heterogeneidad también resulta marcada: los salarios privados registrados crecieron 29,7%, los públicos 31% y los no registrados 59,9%. Los datos del organismo estadístico muestran así que el resultado general de los salarios por encima de la inflación no implica una recuperación uniforme del poder adquisitivo, sino un escenario atravesado por fuertes diferencias entre trabajadores formales, estatales e informales.
La evolución salarial vuelve a colocar en el centro del debate económico la relación entre inflación, empleo y distribución del ingreso. Mientras el Gobierno puede exhibir una mejora nominal de los salarios por encima del IPC en los últimos meses, la dinámica diferenciada entre sectores muestra que el promedio nacional no alcanza para describir por sí solo la situación de los trabajadores.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca
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