Política
Martes 22 de septiembre de 2026
El gobierno de Javier Milei decidió avanzar con una militarización progresiva de la Quinta de Olivos luego del desplazamiento de todo el personal civil que trabajaba en la residencia presidencial. Según publicó La Política Online, el encargado de operativizar esta reorganización será el coronel Fernando Tereso, segundo jefe de Casa Militar, quien tendrá bajo su responsabilidad la incorporación gradual de personal militar para tareas que hasta ahora realizaban civiles.
La crisis se profundizó después de que LPO revelara una compra de carne por más de $500 millones destinada a Olivos, episodio que derivó en el desplazamiento de Belén Agudiez, señalada como una persona cercana a Karina Milei. La publicación también recogió denuncias de la diputada Marcela Pagano sobre una licitación de $700 millones para mantenimiento y jardinería y sobre presuntas irregularidades vinculadas a proveedores de la Presidencia. Se trata de acusaciones que deberán ser acreditadas en las instancias correspondientes.
En ese contexto, la reorganización de Olivos adquiere una dimensión política que excede el funcionamiento cotidiano de la residencia. LPO vinculó el episodio con un creciente distanciamiento entre Javier Milei y su hermana Karina, aunque esa supuesta disputa forma parte de versiones recogidas por el medio y no de una confirmación oficial. La ausencia de Karina del viaje presidencial a Estados Unidos, además, fue presentada como otro elemento que alimentó esas especulaciones.
Tereso llega al operativo con antecedentes dentro de la estructura militar: fue jefe de prensa del Ejército y segundo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. De acuerdo con las fuentes castrenses citadas por LPO, su misión será reemplazar progresivamente a los trabajadores civiles por efectivos militares, alcanzando incluso funciones como cocina, jardinería y peluquería.
El cambio también genera interrogantes dentro de las Fuerzas Armadas. Según el artículo, existiría reticencia entre algunos militares a asumir funciones en Olivos y preocupación entre los edecanes presidenciales por situaciones que, de acuerdo con fuentes citadas por el medio, consideran delicadas. LPO señala que los tres edecanes habrían consultado a sus respectivas fuerzas sobre cómo actuar ante eventuales situaciones anormales.
Así, la Quinta de Olivos quedó convertida en uno de los focos de tensión interna de la administración Milei: una residencia presidencial que pasó de una estructura civil a una conducción con mayor presencia militar, mientras persisten cuestionamientos sobre contrataciones y administración de recursos. El desafío para el Gobierno será reconstruir el control institucional sobre un espacio especialmente sensible del poder presidencial y despejar las dudas que dejaron las denuncias que desencadenaron la purga.
Con información e imagen de LPO / Redacción: LPO
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