Política
Sábado 26 de septiembre de 2026
La disputa por las Islas Malvinas volvió a subir de tono en el escenario internacional luego de que el secretario de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, afirmara que su país tiene capacidad para defender el archipiélago y que estaría dispuesto a enviar tropas ante un eventual ataque argentino. Streeting fue designado al frente de Defensa británica en julio de 2026.
Las declaraciones se producen en un contexto de renovada tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres. El Gobierno de Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de su agenda internacional y, durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, reclamó la reanudación de las negociaciones por la soberanía y cuestionó las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en el área.
Desde la Cancillería argentina, el Gobierno presentó el conflicto como una disputa de soberanía aún pendiente y recordó que la Resolución 2065 de la ONU reconoció la existencia de la controversia e instó a ambos países a buscar una solución mediante negociaciones. La posición argentina sostiene además que las actividades unilaterales sobre recursos naturales en el área disputada vulneran resoluciones de Naciones Unidas.
El frente económico también se convirtió en un nuevo punto de fricción. Argentina protestó formalmente ante el Reino Unido por la extensión de licencias para la explotación de hidrocarburos y advirtió que aplicará herramientas diplomáticas, administrativas, económicas y judiciales contra quienes participen de actividades que considera ilegales. Londres, en cambio, sostiene que las islas son británicas y que sus habitantes tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales.
La escalada verbal incorpora ahora una dimensión militar que eleva la sensibilidad política de la disputa. Mientras Buenos Aires insiste en que la recuperación de la soberanía debe alcanzarse por medios pacíficos y mediante negociaciones, Londres reafirma su respaldo a las autoridades de las islas y su disposición a garantizar su defensa. En septiembre, el Gobierno británico ya había calificado su compromiso con las Malvinas como “absoluto e inamovible”.
El nuevo cruce expone así una contradicción central: Argentina busca internacionalizar nuevamente el reclamo soberano y presionar sobre la explotación de los recursos naturales, mientras el Reino Unido refuerza su posición política, económica y militar sobre el archipiélago. La cuestión Malvinas vuelve a ocupar un lugar relevante en la agenda bilateral, con la negociación diplomática como horizonte declarado por Buenos Aires y una postura de firme defensa del statu quo por parte de Londres.
Con informacion de NA / Imagen: NA (Redes) / Redacción: La Rosca
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