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Viernes 9 de octubre de 2026
Una trabajadora portuaria denunció haber sufrido una agresión física y amenazas de muerte mientras finalizaba su jornada laboral en la terminal de ADM, en Arroyo Seco, en el Gran Rosario. El episodio habría ocurrido el miércoles 7 de octubre, cerca de las 23:45, cuando Nair Aybar descendía de un barco por una pasarela para registrar su salida.
En su presentación ante el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, Aybar identificó como presunto agresor a Omar González, un compañero de otro turno a quien vinculó con la Agrupación Lista Naranja, conducida por Marcelo Leiva. Según su testimonio, el ataque se produjo después de meses de hostigamiento y amenazas que relaciona con ese sector sindical.
De acuerdo con el relato incorporado a la denuncia, González le habría dado un golpe de puño en el pecho y la habría empujado contra las barandas de la pasarela. Antes de retirarse, presuntamente le dijo: «Me tenés cansado, te voy a matar». La trabajadora contó que quedó paralizada por el miedo, comenzó a llorar y no pudo dormir durante toda la noche.
La gravedad del episodio también quedó reflejada en una constancia médica del Hospital Español de Rosario, fechada el 8 de octubre, que consignó fracturas en el segundo y tercer arco costal izquierdo y dispuso siete días de reposo absoluto. La trabajadora amplió posteriormente su denuncia en un centro de denuncias de Rosario y solicitó medidas de protección.
Aybar situó el origen del conflicto en las disputas posteriores a las elecciones del 5 de diciembre en el SUPA Rosario, sindicato del que formó parte de la Junta Electoral. Según explicó, la Lista Naranja responsabilizó a quienes integraban ese organismo por no haber obtenido la certificación de autoridades.
La trabajadora sostuvo que, después de las denuncias e impugnaciones vinculadas con aquel proceso electoral, se desató una escalada de violencia que también habría alcanzado a otros compañeros. En su caso, afirmó que las intimidaciones terminaron convirtiéndose en una agresión física.
El conflicto se desarrolla en un gremio intervenido por la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA), en un contexto de disputas por la representación sindical. Aybar cuestionó la falta de respaldo institucional y describió la situación con una frase contundente: «Hoy estamos con un gremio acéfalo. No tenemos ayuda de nadie».
La denuncia pone bajo la lupa las condiciones de protección de los trabajadores en un ámbito atravesado por fuertes tensiones gremiales. No obstante, las responsabilidades individuales y la eventual participación de otras personas deberán ser determinadas por la investigación judicial.
En la ampliación de su presentación, Aybar manifestó que también recibió amenazas contra ella y su hijo. Aseguró que debió mudarse después de que les tomaran fotografías en la calle y afirmó que había informado reiteradamente sobre la situación a la empresa, desde donde, según su relato, le respondieron que se ocuparían del caso.
La trabajadora pidió una prohibición de acercamiento, el cese del hostigamiento en los ámbitos laboral y personal y medidas para resguardar su integridad física y psicológica. También reclamó la intervención de las autoridades laborales, judiciales y de los responsables de la seguridad de la terminal.
El caso vuelve a poner en discusión la violencia en los espacios de trabajo y la responsabilidad de las instituciones para prevenir amenazas y agresiones, especialmente en escenarios de conflicto sindical. Para Aybar, la prioridad es poder continuar con sus tareas sin temor a nuevos ataques.
«Hoy tenemos amenazas constantes y no tenemos a alguien que nos represente como tiene que ser. Vivimos con miedo», expresó la trabajadora, al reclamar garantías para ella y su familia.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca
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