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Viernes 09 de octubre de 2026 | Santiago del Estero, Argentina

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Pignanelli alertó por el futuro de Stellantis y acusó a Milei de profundizar el industricidio

El titular de SMATA advirtió sobre el riesgo de desinversión automotriz, la caída de las pymes autopartistas y el avance de las importaciones. Cuestionó la apertura comercial del Gobierno y reclamó una política industrial que proteja el empleo y la producción nacional.


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Viernes 9 de octubre de 2026

El secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Ricardo Pignanelli, lanzó una fuerte advertencia sobre el rumbo de la industria argentina y las consecuencias del modelo económico del presidente Javier Milei. En medio de la preocupación por el futuro de las plantas de Stellantis en el país, el dirigente sindical cuestionó la apertura comercial, denunció el deterioro del entramado productivo y reclamó una estrategia estatal que priorice la producción nacional, el empleo y la incorporación de valor agregado.
 

«Este gobierno, el industricidio que está produciendo es mayor al de Macri, que ya es mucho decir», afirmó Pignanelli en declaraciones a Radio 10. El dirigente vinculó la crisis industrial con las políticas económicas del Ejecutivo y cuestionó la falta de respuestas oficiales ante las dificultades que atraviesan las fábricas. «Es un tema que pareciera no importarle al Gobierno todo el desarrollo industrial. Es más, le dicen ‘reconviértanse’», sostuvo.

 

En ese contexto, SMATA viene impulsando jornadas de visibilización junto con rectores universitarios, estudiantes de escuelas técnicas y representantes empresariales. La iniciativa busca poner en discusión el impacto de la política económica sobre la industria y advertir que la pérdida de actividad no afecta solamente a las grandes terminales, sino también a miles de trabajadores y pequeñas y medianas empresas vinculadas a la producción.
 

Stellantis, en el centro de la incertidumbre industrial

Uno de los principales focos de preocupación es la situación de Stellantis, el grupo automotor que opera en la Argentina con marcas como Peugeot, Citroën y FIAT, y que cuenta con plantas en El Palomar, Buenos Aires, y Ferreyra, Córdoba. Las declaraciones de su presidente para Sudamérica, Herlander Zola, sobre posibles reestructuraciones encendieron las alarmas en el sector.
 

El directivo señaló que las decisiones sobre las plantas dependerán de la evolución del mercado, las reglas de juego y la competitividad de los productos. Entre los escenarios mencionados incluyó mantener ambas instalaciones, concentrar la producción en una sola o cerrar las dos. Aunque el titular de la filial argentina, Martín Zuppi, buscó transmitir previsibilidad al ratificar los planes de producción para 2026 y 2027 en El Palomar, las declaraciones regionales reavivaron la incertidumbre sobre el futuro de la industria automotriz local.
 

Para Pignanelli, una eventual salida de una terminal tendría consecuencias que irían mucho más allá de sus instalaciones. «Que se vaya una fábrica, que fue una de las primeras que vino, te duele, te duele mucho», expresó, al destacar la calificación de los trabajadores argentinos y los esfuerzos realizados por el sindicato para acordar mecanismos de adaptación tecnológica y organización laboral.
 

El dirigente también alertó sobre el deterioro de la cadena de proveedores nacionales. «Las pymes se vienen cayendo, las autopartistas se vienen cayendo. Ahí empieza la tristeza que tiene el pueblo hoy», afirmó. Según su diagnóstico, la reducción de la actividad y la mayor competencia de vehículos importados ponen en riesgo puestos de trabajo, inversiones y capacidades industriales construidas durante décadas.
 

Apertura comercial y pérdida de valor agregado

La crítica de Pignanelli apunta al núcleo del programa económico libertario: la apertura de las importaciones y la expectativa de que la competencia externa impulse una transformación del aparato productivo. Para el titular de SMATA, ese esquema puede profundizar las asimetrías entre la producción argentina y la de otros países que aplican políticas de protección a sus industrias.
 

El dirigente cuestionó que las variables macroeconómicas ocupen el centro de la estrategia oficial mientras la economía real enfrenta dificultades. «A la macro la debe acompañar la microeconomía», sostuvo, al reclamar medidas que contemplen las condiciones concretas en las que producen las empresas nacionales.
 

En su análisis, la discusión no pasa únicamente por sostener una terminal automotriz, sino por preservar una estructura industrial capaz de generar empleo calificado, desarrollar proveedores y transformar materias primas en productos de mayor valor. «Yo no puedo hacer un país sin valor agregado. Nos van a extraer toda la riqueza y después los productos que se elaboren con esa riqueza nos los van a traer y nos los van a vender», advirtió.
 

Pignanelli también cuestionó la falta de una estrategia comercial que permita ampliar las exportaciones de vehículos fabricados en el país y fortalecer la integración productiva. A su entender, la Argentina necesita combinar la estabilidad macroeconómica con instrumentos que sostengan la inversión, el mercado interno y la competitividad de las empresas locales.
 

El debate por el modelo productivo

La advertencia de SMATA vuelve a colocar a la industria en el centro de la disputa económica y política entre el Gobierno y los sectores sindicales que cuestionan la apertura comercial. Mientras el Ejecutivo promueve una mayor competencia externa y una reducción de las regulaciones, desde el gremio mecánico sostienen que el proceso puede acelerar la pérdida de puestos de trabajo y debilitar la capacidad productiva nacional.
 

Para fundamentar su posición, Pignanelli señaló que las principales potencias económicas mantienen mecanismos de protección para sus sectores estratégicos. «Estados Unidos se protege, China se protege, Europa se protege. Se están todos cerrando, cuidando el mercado interno para tener espaldas para salir para afuera. ¿Y acá estamos haciendo al revés? Todo al revés estamos haciendo», concluyó.
 

La discusión sobre Stellantis representa así un caso testigo de una controversia más amplia: si la apertura comercial puede sostenerse sin una política industrial que acompañe a las empresas y a los trabajadores, o si la falta de instrumentos de desarrollo terminará reduciendo la producción local y aumentando la dependencia de bienes fabricados en el exterior.
 

El planteo sindical pone el foco en una cuestión central para el futuro económico argentino: qué lugar ocuparán la industria, el empleo calificado y el valor agregado en el modelo que impulsa Milei. La evolución de las terminales automotrices y de sus proveedores será uno de los indicadores concretos para medir las consecuencias de esa orientación.

 

Con información de Mundo Gremial / Imagen: Gestión Sindical / Redacción: La Rosca


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