Política
Miércoles 14 de octubre de 2026
Javier Milei regresó a Estados Unidos por quinta vez en lo que va de 2026 y la número 19 desde que asumió la Presidencia. La visita, que no incluye una reunión bilateral con Donald Trump ni encuentros previstos con funcionarios de la Casa Blanca, combina reconocimientos privados, contactos empresariales y actividades vinculadas a sectores de la derecha internacional, mientras la economía argentina continúa condicionada por la necesidad de financiamiento externo.
La agenda presidencial contempla reuniones con el empresario tecnológico Andy Kleinman y el magnate petrolero Harold Hamm, vinculado al desarrollo del fracking. Este último sector tiene un papel estratégico en Vaca Muerta, uno de los principales activos energéticos del país, pero también genera controversias por sus impactos ambientales. El viaje incluye, además, la entrega del reconocimiento al liderazgo y al impacto global, organizado por Latino Wall Street.
El contraste político se profundiza porque, mientras Milei participa de ceremonias y encuentros en Washington, el ministro de Economía, Luis Caputo, desarrolla gestiones internacionales para obtener recursos que permitan sostener el esquema económico. La dependencia del crédito externo y la búsqueda de dólares constituyen uno de los principales desafíos del Gobierno, que apuesta a consolidar la confianza de los mercados y atraer inversiones.
Otro de los puntos de la agenda será el encuentro con Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. La situación judicial del dirigente agrega un componente político al evento: según la información proporcionada, fue condenado por la Justicia brasileña a cuatro años y dos meses de prisión por coacción en el curso de un proceso judicial. Consultado sobre el tema, el vocero presidencial, Adrián Ravier, afirmó que el Gobierno no opinará sobre cuestiones de la Justicia de otro país.
El jueves 15 de octubre, Milei recibirá el premio Global Champion of Free Enterprise en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, durante una actividad dedicada al crecimiento económico argentino después de décadas de populismo. También participará de un encuentro sobre la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo en la Embajada argentina en Washington. La agenda oficial informada no contempla acuerdos con organismos internacionales ni anuncios de inversiones concretas.
El viaje vuelve a poner en primer plano la estrategia internacional del Presidente: fortalecer sus vínculos con empresarios, referentes ideológicos y dirigentes alineados con su visión política. Sin embargo, la ausencia de reuniones oficiales de alto nivel y de anuncios económicos concretos abre interrogantes sobre los resultados inmediatos de la visita, en un contexto en el que el Gobierno necesita financiamiento, inversiones y divisas para sostener su programa económico.
Con información e imagen de Página 12 / Redacción: La Rosca
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