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Jueves 22 de octubre de 2026
La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei fue presentada como una herramienta para dinamizar el empleo registrado, incentivar las contrataciones y promover la creación de empresas. Sin embargo, los primeros datos relevados por el Monitor de la Reforma Laboral muestran un escenario preocupante: menos puestos de trabajo formales, cierre de unidades productivas y un mercado laboral cada vez más precarizado.
El informe, elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) junto con el CETYD-UNSAM, Fundación SES, CEDAF, Futuros Mejores y Grupo Paternal, señala que durante los primeros cuatro meses de aplicación de la norma se perdieron 36.000 empleos formales y cerraron 6.905 empresas. El diagnóstico se suma a una tendencia que, según el estudio, acumula 13 meses consecutivos de caída del empleo privado registrado y 241.200 puestos formales perdidos desde el inicio de la gestión libertaria.
Uno de los datos más significativos es el deterioro de las condiciones de acceso al trabajo registrado. La tasa de entrada al empleo formal cayó al 1,6%, su nivel más bajo de la serie analizada, mientras que la informalidad alcanzó al 45% de los ocupados. Esto significa que más de seis millones de personas trabajan sin registro, en un contexto en el que crecen las actividades por cuenta propia vinculadas a la subsistencia. Para el informe, las herramientas incorporadas por la reforma, como la extensión del período de prueba y el banco de horas, no alcanzaron para estimular nuevas contrataciones.
La crisis también se refleja en el cierre de empresas. De acuerdo con los datos citados en el estudio, desde el comienzo del gobierno de Milei desaparecieron 31.342 empleadores. El comercio, el transporte y la industria manufacturera aparecen entre los sectores más afectados, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas concentran una parte importante de las unidades productivas que dejaron de funcionar. Esta dinámica golpea no solo a los trabajadores despedidos, sino también a las economías locales que dependen del movimiento comercial y de la actividad industrial.
En materia salarial, el Monitor advierte que el salario privado registrado acumula una pérdida real del 3,7% frente al promedio de enero a noviembre de 2023, mientras que la remuneración del sector público nacional registra una caída real del 37,8% en el mismo período de comparación señalado. Con menos empleo formal, ingresos deteriorados y una informalidad creciente, el panorama expone las dificultades de amplios sectores para sostener su poder adquisitivo y sus condiciones de vida.
Los datos vuelven a poner en discusión uno de los principales argumentos del Gobierno para impulsar la reforma: que la flexibilización de las relaciones laborales sería suficiente para generar más puestos de trabajo. El balance inicial presentado por el Monitor muestra que esa promesa todavía no se traduce en una recuperación del empleo registrado. En un escenario de cierres empresariales y pérdida salarial, el desafío sigue siendo cómo impulsar la producción y la contratación sin profundizar la inestabilidad laboral y la desigualdad social.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca