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Viernes 23 de octubre de 2026
El derrumbe del consumo masivo continúa profundizándose durante el gobierno de Javier Milei y expone el impacto social del ajuste económico. Según un informe de la consultora Scentia, las ventas de productos básicos registraron en septiembre una caída interanual del 3,2%. El dato más contundente es la persistencia de la tendencia: desde enero de 2024, solo en tres meses no se registraron retrocesos del consumo.
El relevamiento, al que accedió Página/12, también mostró una contracción del 1,2% en el consumo general. Sin embargo, detrás de ese promedio aparecen realidades muy diferentes entre los canales comerciales. Mientras el comercio electrónico creció un 30,5% interanual y las farmacias avanzaron un 8,8%, los mayoristas retrocedieron un 3,4% y los kioscos permanecieron sin crecimiento. La disparidad refleja que la actividad no evoluciona de manera uniforme y que los indicadores generales pueden ocultar el deterioro de las compras cotidianas.
Uno de los datos más preocupantes es que la crisis golpea con mayor intensidad a los comercios de cercanía. Las grandes cadenas de supermercados registraron una caída interanual del 2,6%, mientras que los almacenes, las pymes comerciales y los supermercados chinos sufrieron una baja del 3,7%. El retroceso afecta no solo a las familias que encuentran cada vez más dificultades para llegar a fin de mes, sino también a pequeños comerciantes que dependen de las compras diarias de sus vecinos para sostener sus negocios.
El ajuste también se refleja en los productos que dejan de comprarse. En los supermercados mayoristas, las bebidas sin alcohol se desplomaron un 21,1% interanual, las bebidas alcohólicas retrocedieron un 6% y los artículos de higiene y cosmética cayeron un 9%. Los alimentos perecederos bajaron un 8,6%, mientras que los productos de limpieza para la ropa y el hogar registraron una contracción del 5,2%. Las cifras muestran cómo las familias restringen consumos que forman parte de la vida cotidiana para administrar ingresos cada vez más ajustados.
En los supermercados, el panorama tampoco ofrece señales generalizadas de recuperación. De acuerdo con el informe, solo algunos rubros lograron crecer, como alimentos, con una suba del 2,3%, y limpieza del hogar, con un incremento del 3,6%. En contraste, las golosinas y otros productos de compra impulsiva retrocedieron, al igual que buena parte de las categorías relevadas. En los comercios barriales, el único avance mencionado fue el de alimentos, con una mejora marginal del 1,2%.
La persistencia de las caídas plantea un interrogante sobre los resultados sociales del programa económico de Milei. La reducción del consumo no representa únicamente una estadística negativa: implica cambios en la alimentación, postergación de compras esenciales y menores ingresos para miles de pequeños comerciantes. Mientras el Gobierno defiende su estrategia de ajuste, la evolución de las ventas muestra que la recuperación todavía no llega de manera sostenida a los hogares y que el peso de la crisis se siente especialmente en los barrios.
Con información de Página 12 / Imagen: Guadalupe Lombardo / Redacción: La Rosca