Política
Domingo 25 de octubre de 2026
Flávio Bolsonaro votó este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y aseguró que llegó el “momento del cambio” para el país. El senador del Partido Liberal (PL) sufragó a las 8:22 en la Escuela Municipal Barão Homem de Mello, en Río de Janeiro, acompañado de su esposa, Fernanda Bolsonaro, según informó la Agencia Noticias Argentinas.
La candidatura del hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro busca consolidar el poder de la derecha conservadora y retener el respaldo de los sectores religiosos y sociales que acompañaron a su padre. Enfrente tiene al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en una disputa que trasciende los nombres propios y expresa profundas diferencias sobre el modelo de país, el papel del Estado y las políticas destinadas a los sectores populares.
Durante la campaña, Flávio puso el acento en la seguridad pública, con propuestas para endurecer las respuestas frente a los delitos violentos y reducir la edad de responsabilidad penal. Su discurso apunta a capitalizar la preocupación por la inseguridad, una de las principales banderas de la derecha brasileña, mientras intenta presentarse como una figura más dialoguista que su padre para ampliar sus acuerdos políticos.
En política exterior, el senador manifestó su afinidad con Donald Trump y respaldó iniciativas para declarar terroristas a organizaciones criminales brasileñas, una postura cuestionada por el gobierno de Lula. Su alineamiento internacional anticipa una posible profundización de los vínculos con sectores de la derecha global y abre interrogantes sobre el rumbo diplomático de Brasil y su relación con América Latina.
Uno de los puntos más controvertidos de su propuesta es la promesa de impulsar una amnistía para Jair Bolsonaro y otras personas condenadas por el intento de golpe de Estado. Flávio incluso planteó recurrir al indulto presidencial si el Congreso no avanza con esa medida, una iniciativa que coloca en el centro de la disputa el alcance de la Justicia y las consecuencias institucionales de los ataques contra el orden democrático.
La segunda vuelta define así mucho más que una sucesión presidencial: pone en juego dos visiones enfrentadas sobre la democracia, la seguridad, la economía y la protección social. Mientras Lula busca sostener su proyecto de gobierno, Flávio Bolsonaro intenta transformar el capital político de su apellido en una victoria electoral que devuelva a su espacio el control del Ejecutivo brasileño.
Con información de NA / Imagen: NA (Redes) / Redacción: La Rosca