Política
Domingo 25 de octubre de 2026
La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil desató una celebración en el peronismo argentino y encendió señales de alarma en el entorno de Javier Milei. El resultado fue leído como algo más que una derrota electoral de la familia Bolsonaro: representa un golpe a las aspiraciones del Presidente argentino de consolidar un bloque regional de ultraderecha y una oportunidad para quienes buscan reconstruir una alternativa política frente al neoliberalismo.
Cristina Kirchner fue una de las primeras dirigentes en pronunciarse y comparó la remontada del Partido de los Trabajadores con el 17 de octubre, una de las fechas emblemáticas del peronismo. Felicitó al pueblo brasileño y a Lula por su capacidad de movilizar a sus compatriotas. Axel Kicillof, por su parte, calificó la jornada como histórica y sostuvo que el resultado demuestra que ninguna injerencia extranjera ni campaña de odio puede derrotar a un pueblo que defiende su soberanía y dignidad. Sergio Massa también celebró al mandatario brasileño, al destacar su trayectoria obrera, la industrialización del país y la defensa de sus recursos.
Del otro lado, Milei siguió el escrutinio desde la Quinta de Olivos y difundió publicaciones críticas contra Lula, en sintonía con referentes del universo libertario. Agustín Laje puso en duda la transparencia del proceso por la extensión del horario de votación, mientras que otros voceros de la derecha cuestionaron la decisión judicial. La reacción expuso la dificultad del oficialismo argentino para procesar una derrota de sus aliados políticos y contrastó con las felicitaciones expresadas desde el peronismo.
La disputa también tuvo una dimensión presencial. Dirigentes de La Libertad Avanza viajaron a Río de Janeiro para respaldar a Flávio Bolsonaro, mientras una delegación peronista acompañó a Lula en San Pablo. Cecilia Moreau, Eduardo “Wado” de Pedro, Diego Giuliano, Sebastián Galmarini y Marina Salzmann participaron de los festejos del Partido de los Trabajadores. Giuliano sostuvo que el resultado demuestra que es posible derrotar a la derecha, mientras Moreau reivindicó la trayectoria de Lula en materia laboral y de derechos humanos.
La elección brasileña vuelve a poner en discusión el rumbo político de América Latina. Para el peronismo, el triunfo de Lula ofrece una referencia para articular alianzas amplias y enfrentar las políticas neoliberales; para Milei, supone un obstáculo para su estrategia de fortalecer una corriente regional alineada con la derecha más dura. Sin embargo, el resultado no resuelve por sí solo las disputas internas argentinas ni garantiza una recuperación electoral del peronismo: plantea una oportunidad política que dependerá de su capacidad para construir una propuesta propia y conectar con las demandas sociales.
En ese escenario, Brasil se convierte en un espejo de la disputa argentina. Mientras Lula reivindica el papel del Estado, la soberanía económica y las políticas sociales, Milei sostiene un programa de ajuste y reducción de la intervención pública. La celebración peronista y el malestar libertario reflejan, así, dos proyectos enfrentados que buscan trascender las fronteras nacionales y disputar el futuro político de la región.
Con información de Página 12 / Imagen: AFP / Redacción: La Rosca