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Martes 27 de octubre de 2026
El mercado laboral argentino profundiza sus señales de deterioro, con miles de puestos de trabajo perdidos y un salario mínimo que retrocedió a niveles inferiores a los registrados durante la crisis de 2001. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la UBA-Conicet, el empleo asalariado formal cayó un 1,5% interanual en julio de 2026, lo que representa la pérdida de 155.000 puestos en doce meses. Desde noviembre de 2023, la destrucción alcanza los 370.000 empleos registrados.
El sector privado concentra la mayor parte del retroceso. En julio se perdieron otros 12.700 puestos y la contracción acumuló 14 meses consecutivos. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, las empresas privadas redujeron sus planteles en 266.000 trabajadores, un retroceso que llevó el nivel de empleo a registros similares a los de mayo de 2014. Comercio e industria encabezan las pérdidas, mientras la construcción continúa cerca de sus mínimos históricos y ocho de los trece sectores privados analizados redujeron sus dotaciones de personal.
Uno de los datos más preocupantes es la brecha entre la evolución de la actividad económica y la generación de empleo. Aunque la economía acumuló un crecimiento del 2,2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado cayó más del 4% en el mismo período. Esta divergencia pone en cuestión la capacidad de la recuperación económica para mejorar las condiciones de vida de la población: el crecimiento de algunos indicadores no alcanza para garantizar más puestos de trabajo ni una distribución más amplia de sus beneficios.
La situación salarial profundiza el cuadro social. El Salario Mínimo, Vital y Móvil quedó fijado en $383.800 en septiembre y acumuló una pérdida real del 40,8% desde noviembre de 2023. De acuerdo con el informe, su poder adquisitivo cayó a su nivel más bajo desde junio de 2003 y representa apenas un tercio del máximo alcanzado en septiembre de 2011. Si bien las remuneraciones privadas registraron una mejora real mensual en agosto, los salarios públicos todavía se ubicaban un 15,3% por debajo de noviembre de 2023.
El deterioro también alcanza al empleo público y al trabajo en casas particulares, que acumulan pérdidas de 83.000 y 58.000 puestos, respectivamente, desde noviembre de 2023. Mientras Neuquén y Río Negro muestran una evolución favorable asociada al dinamismo petrolero, otras provincias registran nuevas contracciones laborales. Los números exponen el costo social de un modelo económico que todavía no logra convertir la actividad en empleo suficiente ni recomponer los ingresos de amplios sectores de la población. En ese escenario, la caída del trabajo formal y del salario mínimo vuelve a poner en el centro del debate el impacto del ajuste sobre las familias, el consumo y la estabilidad social.
Con información de NA / Imagen: Diputados Bonaerenses / Redacción: La Rosca