Política
Lunes 2 de noviembre de 2026
La elección de constituyentes municipales de Bariloche dejó una señal política incómoda para la Casa Rosada. La alianza del gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Walter Cortés se impuso ampliamente con el 34% de los votos y consiguió mayoría en la Convención, mientras que el peronismo, dividido, quedó segundo con el 16%. La Libertad Avanza, que había apostado a una alianza con el PRO, el partido CREO y sectores vecinalistas, apenas alcanzó el 12%.
El resultado expone los límites de la estrategia de la conducción libertaria, que prefiere competir con identidad propia antes que construir acuerdos con los gobernadores dialoguistas. Martín y Lule Menem vienen trabando entendimientos electorales para 2027 y, según las negociaciones conocidas, pretenden que los mandatarios provinciales cedan espacios centrales, como las vicegobernaciones y las intendencias de las capitales. Una exigencia que varios gobernadores consideran inaceptable.
La postura profundiza las diferencias dentro del propio Gobierno. Mientras Diego Santilli, Patricia Bullrich y Luis Caputo impulsan acuerdos para garantizar respaldo político y reducir la incertidumbre electoral y económica, los Menem mantienen su resistencia con el aval de Karina Milei. La discusión no es menor: detrás de la disputa por las candidaturas también está en juego la gobernabilidad y la continuidad del programa económico.
Bariloche deja una advertencia para el oficialismo: la construcción de poder no se resuelve solamente con discursos de pureza ideológica ni con la imposición de condiciones a los aliados. Mientras Weretilneck se fortalece y se prepara para disputar la reelección, La Libertad Avanza vuelve a exhibir una debilidad territorial que podría complicar sus aspiraciones nacionales. La estrategia de los Menem, presentada como una apuesta a largo plazo, empieza a pagar costos electorales en el presente.
Con información de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca