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Lunes 2 de noviembre de 2026
Javier Milei volverá a viajar a España, esta vez para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana, donde deberá compartir escenario con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien días atrás calificó de “corrupto”, “delincuente” y “dictador”. El cruce, que hasta ahora se desarrolló a través de declaraciones públicas, tendrá como próximo capítulo un encuentro institucional difícil de evitar.
La situación refleja el costo diplomático de una política exterior atravesada por confrontaciones ideológicas y ataques personales. En lugar de priorizar los canales de diálogo con gobiernos de la región y de Europa, Milei convirtió sus diferencias políticas en conflictos públicos que ahora deberá administrar en espacios multilaterales. La relación con España ya venía deteriorada y tampoco hubo una recepción del rey Felipe VI durante su anterior visita a Madrid.
El mandatario argentino, que viajará acompañado por Karina Milei y el canciller Pablo Quirno, no tendrá que enfrentar en esta ocasión otro encuentro de tensión: el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que no asistirá y enviará un representante. Su ausencia evita una coincidencia con otro mandatario con el que Milei mantiene fuertes diferencias, en medio de las controversias por la presunta colaboración argentina en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil.
La cumbre reunirá a representantes de 22 países y abordará cuestiones como inteligencia artificial, movilidad académica, gestión de desastres y políticas públicas de cuidado. Una agenda de cooperación regional que contrasta con el clima de confrontación que el Presidente argentino ha alimentado con distintos gobiernos. El cara a cara con Sánchez será, además de una instancia protocolar, una prueba de cómo Milei se desenvuelve cuando las diferencias políticas dejan de ser declaraciones para convertirse en relaciones diplomáticas concretas.
Con información e imagen de Página 12 / Redacción: La Rosca