Actualidad
Martes 3 de noviembre de 2026
El frente financiero volvió a encender señales de alarma para el Gobierno de Javier Milei. El dólar mayorista alcanzó un nuevo máximo nominal de $1.551, mientras los bonos soberanos profundizaron sus pérdidas y el riesgo país llegó a los 831 puntos básicos. El deterioro se produce en un escenario en el que el Banco Central no consigue sostener la compra de divisas y las expectativas de estabilidad cambiaria vuelven a quedar bajo presión.
La cotización mayorista subió 0,36% y acumuló un incremento de $17 en las primeras dos ruedas de noviembre. En paralelo, el dólar minorista cerró a $1.570 en el Banco Nación, mientras que el contado con liquidación llegó a $1.665,45. La brecha entre ambas referencias del mercado oficial y financiero volvió a reflejar la demanda de cobertura y la desconfianza sobre la evolución cambiaria.
Uno de los datos más sensibles fue la ausencia del Banco Central en el mercado de cambios. La autoridad monetaria completó cinco jornadas sin compras en las últimas siete ruedas, luego de haber adquirido US$1.395 millones durante octubre. A esto se sumó una caída de US$148 millones en las reservas internacionales, que terminaron en US$50.293 millones. Aunque parte del retroceso respondió a la baja del oro, la falta de acumulación de divisas vuelve a poner en discusión la fortaleza del esquema económico.
La presión también se trasladó a la deuda pública. Los bonos argentinos registraron nuevas pérdidas y el riesgo país escaló desde los 805 puntos del lunes hasta tocar los 831. El indicador expone las dificultades del Gobierno para recuperar la confianza de los inversores y conseguir financiamiento internacional en condiciones menos costosas. El equilibrio fiscal que exhibe la Casa Rosada no alcanza, por ahora, para despejar las dudas sobre la capacidad de pago y la sostenibilidad financiera.
El escenario vuelve a plantear una contradicción central para el programa económico libertario: mientras el Gobierno presenta la estabilidad macroeconómica como uno de sus principales logros, el mercado sigue mostrando fragilidad cambiaria, dificultades para acumular reservas y desconfianza sobre la deuda. La evolución de estas variables será una prueba decisiva para una administración que necesita dólares, financiamiento y credibilidad para sostener su estrategia económica.
Con información e imagen de Página 12 / Redacción: La Rosca