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Jueves 5 de noviembre de 2026
La derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos comienza a generar consecuencias sobre el esquema económico de Javier Milei. Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó minimizar el impacto al afirmar que «para la Argentina no cambia nada», los mercados mostraron otra reacción: caída de bonos y acciones, aumento del riesgo país y mayor demanda de dólares financieros. El escenario vuelve a poner en evidencia la dependencia del Gobierno de los respaldos externos para sostener su programa económico.
La reacción de los inversores encendió nuevas señales de alarma. La venta de títulos de deuda argentina y el retroceso de las acciones reflejan una pérdida de confianza que amenaza con profundizar las dificultades de financiamiento. Con un riesgo país que ronda los 850 puntos, el costo de acceder al crédito internacional se vuelve prohibitivo tanto para el Estado como para las empresas privadas. De esta manera, una de las principales fuentes de divisas previstas por Caputo para 2026 y 2027 comienza a quedar comprometida, mientras crece la dolarización de carteras y la salida de capitales.
Otro indicador de tensión aparece en la brecha entre el dólar contado con liquidación y el MEP. El primero alcanzó los $1.680, con una diferencia del 6,33% respecto del segundo, que cotizó a $1.581. Esta distancia refleja la presión de quienes buscan transferir dólares al exterior y agrega otro factor de incertidumbre sobre la estabilidad financiera que intenta exhibir la administración libertaria.
El frente energético tampoco ofrece garantías. La caída del precio internacional del petróleo, vinculada a la disminución de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, amenaza las proyecciones exportadoras sobre las que el Gobierno depositó buena parte de sus expectativas. El barril Brent retrocedió un 8,7% en una jornada y acumuló una baja superior al 17,5% durante la última semana. El movimiento podría obligar a revisar inversiones en infraestructura para exportar petróleo y gas desde Vaca Muerta, uno de los pilares de la apuesta oficial por las divisas provenientes de los recursos naturales.
La situación deja al descubierto un problema político y económico de fondo: Milei vinculó buena parte de su estrategia internacional al respaldo de Trump y a las condiciones financieras que ese alineamiento podía garantizarle. Ahora, con un escenario externo diferente, el modelo enfrenta dificultades simultáneas en materia de deuda, inversiones y comercio exterior. Mientras Caputo intenta transmitir tranquilidad, los mercados empiezan a reflejar mayores dudas y los sectores económicos que acompañaron al oficialismo por conveniencia deberán recalcular sus posiciones. La dependencia de un aliado externo vuelve a mostrar sus costos cuando ese aliado pierde poder.
Con información de Página 12 / Imagen: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS. AFP / Redacción: La Rosca