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Jueves 5 de noviembre de 2026
El frente financiero volvió a encender todas las alarmas para el gobierno de Javier Milei. El riesgo país trepó este jueves hasta los 925 puntos básicos, un salto superior al 8% respecto del cierre anterior, y quedó peligrosamente cerca de los 1.000 puntos, nivel que los operadores consideran una zona crítica para la capacidad de financiamiento de la Argentina. La escalada refleja el creciente escepticismo de los mercados sobre la sustentabilidad del programa económico que conducen Milei y Luis Caputo.
El deterioro también golpeó a los títulos públicos, que registraron caídas cercanas al 3%, mientras las acciones del Merval y los ADR argentinos en Wall Street profundizaron las pérdidas. El contraste con julio, cuando el indicador había tocado un piso de 400 puntos, expone el cambio de expectativas y las dificultades del Gobierno para recuperar la confianza financiera. La derrota electoral de Donald Trump agregó otro factor de incertidumbre: debilitó las posibilidades de un nuevo respaldo estadounidense que funcionara como salvavidas ante una eventual corrida cambiaria.
La preocupación central ya no pasa solamente por la reacción de los mercados, sino por la capacidad concreta del Estado para afrontar sus compromisos. Entre noviembre y diciembre, Caputo deberá afrontar pagos por unos 1.300 millones de dólares al FMI, mientras que en enero se concentran vencimientos por 4.400 millones con bonistas, además de obligaciones vinculadas a los Bopreales y organismos multilaterales. Un informe del Grupo Atenas advirtió que las necesidades financieras de 2027 podrían superar los recursos disponibles y estimó en un 40% las posibilidades de un faltante de 18.000 millones de dólares.
A la presión de la deuda se suma la fragilidad cambiaria. El Banco Central acumula tres ruedas sin poder comprar divisas y el mercado detectó una fuerte intervención oficial para contener las tensiones. En paralelo, se registraron movimientos abruptos en bonos ajustados por inflación y títulos duales, particularmente aquellos con vencimientos posteriores a 2028, lo que revela que los inversores también están midiendo los riesgos políticos y económicos que podrían extenderse hasta las próximas elecciones presidenciales.
El deterioro financiero vuelve a poner en evidencia los límites de un modelo que necesita dólares, crédito externo y confianza permanente para sostenerse. Mientras el Gobierno insiste en defender el rumbo económico, la escalada del riesgo país, los vencimientos millonarios y la pérdida de respaldo internacional exponen una vulnerabilidad que ya no puede disimularse detrás del discurso del equilibrio fiscal. La incertidumbre comienza a trasladarse nuevamente al corazón del programa de Milei y amenaza con convertir la estabilidad prometida en una nueva fuente de preocupación económica y social.
Con información de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca