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Jueves 18 de junio de 2026
El documento de la ONU lanza una dura advertencia: la inmensa riqueza acumulada por estos magnates los exime de rendir cuentas, permitiéndoles ejecutar prácticas que corren en paralelo —y muchas veces en contra— del orden democrático, constituyendo un riesgo directo para la libertad de expresión y los derechos humanos.
Para dimensionar el tamaño de estos gigantes, el informe revela datos económicos impactantes: en 2025, los ingresos de Meta (Facebook e Instagram) fueron superiores al PBI de 130 países. Un fenómeno similar se registró con OpenAI, la firma de inteligencia artificial liderada por Sam Altman, que reportó ingresos más elevados que el PBI de 80 naciones.
Figuras como Musk y Zuckerberg suelen presentarse ante el mundo como defensores acérrimos de la libertad de expresión. Sin embargo, el informe de la ONU denuncia que, bajo ese discurso, están transformando las redes sociales en territorios plagados de discursos de odio, violencia y noticias falsas. De hecho, se detalla que en 2025 el creador de Meta relajó las protecciones contra la incitación al odio en sus plataformas.
El texto apunta directamente contra el gobierno de los Estados Unidos, hoy bajo la gestión de Donald Trump, acusándolo de promover una “versión absolutista” de la libertad de expresión que confunde regular con prohibir o censurar. Al impulsar la desregulación de las plataformas, limitar la moderación de contenidos y reducir al mínimo la transparencia, EE. UU. no solo invita a la proliferación de narrativas violentas potenciadas por la Inteligencia Artificial, sino que se convierte en cómplice. El informe traza un paralelismo entre esta postura norteamericana y el discurso del presidente argentino Javier Milei, quien en nombre de "liberar las fuerzas del mercado" se entusiasma con una desregulación absoluta.
“El discurso de odio que se permite florecer sin control no produce más libertad de expresión, sino menos“, sentencia el informe de la ONU.
En declaraciones al diario Página/12, Agustín Espada, investigador del Conicet en el Centro de Industrias Culturales y Espacio Público de la Universidad Nacional de Quilmes, analizó el trasfondo de esta problemática:
“El informe remarca algo obvio en la política y la economía global y es que los gigantes tecnológicos están cada vez más metidos en las discusiones y decisiones geopolíticas. No es más que una evolución de una estrategia histórica de Estados Unidos, que ha desarrollado su poder global a través de medios de comunicación y de industrias culturales como el cine".
Espada señala que la alianza entre Washington y las corporaciones tecnológicas es simbiótica: "La relación de las big tech y los gobiernos se manifiesta en cómo estos últimos defienden a sus empresarios de amenazas regulatorias impuestas por otros Estados. Trump defiende a Musk, a Thiel o al que sea, ante intentos regulatorios sobre sus plataformas en otros países“. A cambio, estas empresas prestan servicios invaluables al poder político a través de la administración de datos personales, la vigilancia global y la injerencia en estructuras críticas de otras naciones.
El informe recuerda el paradigmático litigio judicial de 2024 entre Elon Musk y el gobierno brasileño. El Tribunal Supremo Federal de Brasil le exigió a la plataforma X (antes Twitter) el cierre de perfiles acusados de difundir fake news y promover el intento de golpe de Estado en 2022 contra el presidente Lula da Silva.
Ante la negativa de Musk bajo el argumento de "censura", la justicia brasileña amenazó con arrestar a su representante legal, lo que llevó al magnate a cerrar su oficina en el país y al Tribunal a suspender por completo la red social. Finalmente, tras un mes de bloqueo masivo, Musk terminó cediendo a los pedidos de la justicia sudamericana para restablecer el servicio de X.
La conclusión de las Naciones Unidas es tajante: ningún Estado puede enfrentar la influencia de los tecnomagnates por su cuenta. Al tratarse de corporaciones globales que seleccionan qué información poner en relevancia y cuál invisibilizar, la única salida viable es trazar acuerdos regulatorios en el terreno de la geopolítica. La ONU insta a la creación de coaliciones internacionales compuestas por diversos actores de la vida pública para establecer límites urgentes y recuperar la soberanía democrática sobre los espacios digitales.
Imagen: Positio Marketing Online
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