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Jueves 23 de julio de 2026
El gobierno de Donald Trump anunció una nueva batería de aranceles comerciales que alcanzará a 60 economías, entre ellas la Argentina, en el marco de una ofensiva destinada, según Washington, a combatir el ingreso de productos fabricados con trabajo forzoso. La decisión fue oficializada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que actuó por instrucción directa del presidente bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
De acuerdo con el organismo, las investigaciones concluyeron que numerosos países no aplican o hacen cumplir de manera efectiva las prohibiciones para impedir el comercio de bienes elaborados mediante trabajo forzoso, una práctica que Estados Unidos considera una violación de los derechos humanos y una distorsión de la competencia internacional. El proceso incluyó consultas con más de 45 gobiernos, dos rondas de audiencias públicas y miles de presentaciones antes de la resolución final.
La Argentina quedó incorporada al grupo de países que deberán afrontar un arancel del 10%, categoría reservada para aquellas economías que cuentan con mecanismos parciales o compromisos para restringir la importación de productos vinculados al trabajo forzoso. En ese mismo segmento también fueron incluidos Canadá, México, India, Malasia, Bangladesh, Ecuador, El Salvador y el Reino Unido, entre otros.
En tanto, otras economías enfrentarán gravámenes más elevados. Brasil, que la semana pasada ya había sido alcanzado por un arancel del 25% en otra medida comercial, recibió ahora una tasa adicional del 12,5%, el máximo previsto en esta ronda. El gobierno brasileño rechazó la decisión y acusó a Washington de utilizar la lucha contra el trabajo forzoso como argumento para profundizar una política comercial proteccionista. El mismo porcentaje fue aplicado a Colombia, mientras que la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Taiwán tendrán aranceles de entre el 10% y el 12,5% según el tipo de producto.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, defendió la iniciativa al afirmar que "décadas de persuasión moral no han logrado erradicar el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales" y recordó que Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo la prohibición de importar bienes producidos bajo esas condiciones.
La medida representa un nuevo endurecimiento de la política comercial de la administración Trump y abre un nuevo foco de tensión en el comercio internacional. Para la Argentina, el arancel del 10% implica un desafío adicional para las exportaciones hacia uno de sus principales mercados, en un contexto de desaceleración económica y búsqueda de mayor ingreso de divisas.
Con información de El Destape / Imagen: Perfil
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