Actualidad
Martes 18 de agosto de 2026
La crisis de la industria metalúrgica vuelve a exponer una de las principales consecuencias del actual modelo económico: el desplome de la actividad productiva y el debilitamiento del mercado interno. Según el informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector registró en julio una caída interanual del 4,4% y acumula una contracción del 5,5% en los primeros siete meses del año. El dato más preocupante es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas 39,2%, seis puntos por debajo del mismo período del año pasado.
El deterioro atraviesa prácticamente a toda la cadena industrial. Siete de los ocho rubros relevados registraron números negativos, con fuertes caídas en Bienes de Capital (-9,5%) y Maquinaria Agrícola (-7,7%). El único sector que mostró una mejora fue Autopartes, con un crecimiento del 1,9%, aunque explicado exclusivamente por empresas vinculadas a la exportación y todavía con una caída acumulada del 3,1% en los últimos seis meses.
La recesión también golpea las cadenas de valor vinculadas a la industria. Consumo Final registró una caída del 9,6%, Construcción retrocedió 8,2% y la cadena Agrícola perdió 7,9%. También se contrajeron Minería (-6,4%) y Petróleo y Gas (-4,4%). Para el titular de ADIMRA, Elio Del Re, la baja demanda afecta transversalmente a las empresas y obliga a discutir herramientas para sostener el empleo industrial. En ese contexto, la cantidad de trabajadores en las plantas cayó 2,2% interanual.
El impacto territorial también resulta significativo. Córdoba encabezó las caídas con un 7,9%, seguida por Buenos Aires (-5,8%), Mendoza (-4,6%), Entre Ríos (-4,2%) y Santa Fe (-3,8%). Se trata de algunas de las principales provincias industriales del país, donde la menor producción repercute sobre proveedores, trabajadores y economías regionales.
El dato que termina de configurar el escenario es el de las expectativas empresarias: el 70% de las firmas consultadas considera que su nivel de producción permanecerá sin cambios durante el próximo trimestre. La falta de recuperación del consumo y la ausencia de señales claras de reactivación alimentan un escenario de estancamiento que pone en discusión el rumbo económico del Gobierno. Mientras la política oficial sostiene el ajuste como eje central, la industria reclama demanda, producción y herramientas para preservar el empleo. La crisis metalúrgica, en ese sentido, funciona como una señal de alarma sobre el costo que la recesión está teniendo sobre el aparato productivo nacional.
Con información de El Destape / Imagen: Perfil
Copýright 2025 - larosca.com.ar