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Martes 18 de agosto de 2026
Clínicas y sanatorios de la Patagonia anunciaron que suspenderán completamente la atención a los afiliados del PAMI a partir del 24 de agosto, en medio de una creciente crisis financiera que, según los prestadores, se profundizó por el retraso de los aranceles frente a la inflación.
Las instituciones de la región brindan cobertura a casi 300 mil jubilados y dependen en gran medida de las prestaciones de PAMI, que representan entre el 25% y el 55% de su actividad. Desde junio comenzaron a restringir la atención en guardias, la recepción de derivaciones y la programación de determinadas cirugías.
El conflicto se agravó por la diferencia entre la actualización de los pagos y el aumento de los costos. Con una inflación acumulada del 19,3% en lo que va de 2026, el Gobierno acordó una suba del 6% para los prestadores, que recién se hará efectiva en octubre. A esto se suma un supuesto incremento adicional del 1,9% que habría sido gestionado por el ministro de Salud, Mario Lugones, pero que todavía no se concretó.
Los prestadores aseguran que algunos módulos de PAMI ni siquiera permiten cubrir los insumos básicos de una práctica. “Hay procedimientos donde se pierde dinero, como los de urología. Solo el material descartable cuesta más caro que lo que paga PAMI”, explicó el propietario de un sanatorio, quien advirtió que a ese costo deben sumarse honorarios médicos, enfermería, quirófano, alimentación y alojamiento.
La situación también repercute en la disponibilidad de profesionales. Según los prestadores, algunos médicos dejaron de atender por los bajos honorarios, lo que obliga a los afiliados a recurrir únicamente a las guardias para resolver sus problemas de salud. “Esto no pasó nunca, ni en 2001”, afirmó uno de los empresarios del sector, que cuestionó duramente la política del Gobierno y advirtió sobre las consecuencias que tendrá la suspensión total de las prestaciones para los jubilados de la región.
Con información de LPO
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