Política
Miércoles 19 de agosto de 2026
Axel Kicillof dio un nuevo paso en su construcción política nacional al participar del acto de normalización de la CGT en Chaco, una estructura que reúne a más de 70 organizaciones sindicales y que representa un respaldo estratégico para sus aspiraciones presidenciales.
La nueva conducción de la central chaqueña quedó integrada por Adrián Bellomi, del gremio de Sanidad, e Isaías Alegre, de Camioneros. Bellomi, dirigente cercano a Héctor Daer, había explicitado esta semana el respaldo de la CGT chaqueña a Kicillof y lo señaló como una figura central del movimiento obrero para construir una alternativa política. “Para nosotros, como CGT, consideramos que Kicillof es el futuro presidente de la Argentina”, afirmó.
El gobernador bonaerense llegó a Resistencia acompañado por Daer y por el exgobernador y senador nacional Jorge Capitanich, en una postal que combinó el respaldo de la estructura sindical con sectores del peronismo chaqueño. Desde el escenario, Kicillof buscó transformar ese apoyo en una señal política nacional y apeló directamente a la militancia.
“¿Aguantamos cuatro años más de gobierno libertario?”, preguntó ante los dirigentes gremiales. Frente al “no” de la tribuna, respondió: “La pelota la tenemos nosotros”. Y agregó que el desafío es “organizar, convencer, buscar a todos y tener humildad”, en un mensaje orientado a ampliar la base electoral del peronismo.
Kicillof volvió a confrontar directamente con Javier Milei y cuestionó el discurso oficial sobre la recuperación de la economía. Cierres de empresas, despidos, precarización laboral, salarios insuficientes, tarifas dolarizadas y endeudamiento de las familias fueron los ejes de su crítica. “¿Qué macro va a andar bien si a la gente no le alcanza?”, planteó.
El mandatario bonaerense convirtió además el endeudamiento de los hogares en uno de los principales blancos de su discurso. Rechazó la idea de que se trate exclusivamente de un problema entre privados y responsabilizó al Gobierno nacional por las políticas económicas que, según sostuvo, deterioraron los ingresos de los trabajadores. “Milei, la culpa es tuya. El problema de la Argentina tiene nombre y apellido: se llama Javier Milei”, lanzó.
La presencia de Kicillof en Chaco no se limitó al acto sindical. Luego se trasladó a Colonia Benítez, donde firmó un convenio de cooperación y asistencia recíproca con el intendente peronista Sergio Phipps. El acuerdo contempla acciones conjuntas en salud, educación, seguridad, ciencia y tecnología, conectividad y modernización de la gestión.
Con la CGT chaqueña alineada detrás de su figura, Kicillof profundiza una estrategia de expansión nacional que busca convertir su gestión bonaerense en plataforma presidencial. El respaldo sindical suma un actor de peso a una construcción que todavía deberá atravesar las tensiones internas del peronismo y definir su relación con otros dirigentes nacionales de cara a 2027.
Con información de LPO
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