Gremiales
Jueves 17 de septiembre de 2026
La crisis de la industria volvió a quedar expuesta con la situación de Celulosa Argentina, cuya planta de Zárate permanece sin producir desde el 25 de julio. A la paralización se suma un conflicto salarial que profundiza la incertidumbre de sus trabajadores: recién el 15 de septiembre percibieron la mitad de los haberes correspondientes a agosto y todavía resta completar el pago.
El escenario no es nuevo. La compañía ingresó en concurso preventivo y atravesó dificultades en sus plantas de Zárate y Capitán Bermúdez. Según el balance cerrado al 31 de mayo, registró pérdidas por $127.393,6 millones, un resultado operativo negativo de $58.479,4 millones y una caída del 51% en sus ventas. A esto se agregaron restricciones de gas, dificultades para acceder a materia prima, falta de capital de trabajo y pérdida de clientes.
El titular del Sindicato de Papeleros de Zárate, Marcelo Uría, sostuvo que la situación productiva se agravó durante los meses de frío por las restricciones de gas y posteriormente por la falta de madera y otros insumos. El dirigente señaló además que la empresa necesita alrededor de US$10 millones para recuperar un funcionamiento regular y que, según lo informado por la compañía, el accionista Esteban Nofal aportaría US$5 millones a mediados de octubre.
La situación salarial se convirtió en la principal urgencia para los trabajadores. Uría afirmó que todavía resta cobrar la mitad de agosto y una cuota del aguinaldo que había sido acordada ante el Ministerio de Trabajo. Mientras tanto, el sindicato busca preservar los puestos de trabajo y reclama que cualquier estrategia de recuperación productiva tenga como prioridad garantizar los ingresos de quienes sostienen la fábrica.
El conflicto también abrió una fuerte discusión sobre el rol del Estado en la política industrial. Uría aseguró que representantes de Celulosa Argentina buscaron asistencia ante funcionarios nacionales y que, según la información transmitida por la empresa, la respuesta habría sido que el Gobierno se ocupa de la macroeconomía y que cada compañía debe resolver su situación por sus propios medios. Se trata de una acusación del dirigente sindical que no equivale por sí misma a una posición oficial documentada del Gobierno.
La controversia adquiere mayor dimensión al contrastar el caso de Celulosa con los datos generales del sector: según el INDEC, en julio de 2026 la producción de papel y productos de papel registró un crecimiento interanual del 12,6% y la utilización de la capacidad instalada de papel y cartón alcanzó el 69,6%. El contraste muestra una industria heterogénea, donde los indicadores agregados no necesariamente reflejan la situación de empresas atravesadas por endeudamiento, problemas de financiamiento y pérdida de mercados.
Para los trabajadores de Zárate, el desafío inmediato es evitar que la crisis financiera termine convirtiéndose en cierre definitivo. El gremio, con el acompañamiento de la Federación del Papel, mantiene gestiones ante la empresa y organismos laborales mientras espera una eventual inyección de capital que permita recuperar la producción. En el fondo, el conflicto vuelve a instalar una discusión central de la economía argentina: qué lugar ocupa la industria y cuál debe ser el papel del Estado frente a empresas estratégicas que atraviesan una crisis y ponen en riesgo cientos de puestos de trabajo.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca
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