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Sábado 10 de octubre de 2026
La economía argentina enfrenta nuevas señales de deterioro que ponen bajo presión el programa económico de Javier Milei. El economista de la consultora Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, advirtió que el país podría haber ingresado en una recesión técnica durante el tercer trimestre, tras la caída de la actividad entre abril y junio. Según sus proyecciones, el Producto Bruto Interno (PBI) crecería apenas un 1,3% en 2026, impulsado principalmente por sectores primarios que generan un impacto limitado sobre el empleo y el consumo en los grandes centros urbanos.
Uno de los indicadores más preocupantes es el mercado laboral. Según el economista, desde la asunción de Milei se destruyeron aproximadamente 250.000 puestos de trabajo asalariados privados formales, mientras que buena parte del empleo creado corresponde al cuentapropismo y a actividades informales. De esta manera, la estabilidad de la tasa de desempleo no necesariamente refleja una mejora en las condiciones de vida, sino una transformación del mercado laboral hacia ocupaciones de menor calidad y protección.
El estancamiento golpea especialmente a la industria, el comercio y la construcción, sectores vinculados directamente con la demanda interna. Sigaut Gravina señaló que la falta de recuperación de los salarios reales, la destrucción de empleos de calidad y la debilidad del crédito limitan las posibilidades de crecimiento. Mientras la energía, la minería y el agro muestran dinamismo, la expansión permanece concentrada y no alcanza de manera homogénea al conjunto de la economía.
En su diagnóstico, el economista reconoció el equilibrio de las cuentas públicas como uno de los principales aciertos del Gobierno, aunque cuestionó el costo del ajuste y la estrategia de utilizar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Advirtió que la apreciación cambiaria, combinada con la apertura comercial y la reducción de barreras a las importaciones, profundiza las dificultades de la producción nacional. También expresó preocupación por la competencia de productos chinos y sus consecuencias sobre la industria, las economías regionales y el turismo.
De cara a 2027, Sigaut Gravina identificó como principal amenaza la posibilidad de una nueva etapa de estanflación, caracterizada por un crecimiento mínimo y una inflación todavía elevada. A la debilidad de la actividad se suma la incertidumbre cambiaria y financiera asociada al proceso electoral, que podría postergar inversiones y aumentar la dolarización de carteras. Para modificar este escenario, planteó la necesidad de recuperar la demanda interna, impulsar la inversión y el crédito, detener la pérdida de empleos formales y lograr que los salarios superen la inflación. El desafío para el Gobierno será demostrar que la estabilidad fiscal puede traducirse en crecimiento sostenido y mejoras concretas para la mayoría de la población.
Con información de NA / Imagen: LN / Redacción: La Rosca
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