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Martes 13 de octubre de 2026
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, elogió la política de ajuste fiscal del gobierno de Javier Milei tras reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo, en el marco de las reuniones anuales del organismo en Bangkok, Tailandia. El respaldo llegó en un momento complejo para la economía argentina, luego de que el propio Fondo recortara de 3,5% a 2,1% su previsión de crecimiento para 2026, una señal de que los resultados esperados por el programa oficial siguen lejos de las proyecciones iniciales.
Georgieva destacó las mejoras en los fundamentos económicos y la resiliencia de la Argentina, atribuidas a la disciplina fiscal, y confirmó que ambos equipos trabajan para finalizar las discusiones de la tercera revisión del acuerdo. Caputo calificó el encuentro como “excelente” y aseguró que la titular del organismo consideró ejemplar el ajuste argentino. Sin embargo, detrás de los elogios persisten interrogantes sobre el costo económico y social de una estrategia que prioriza el equilibrio de las cuentas públicas mientras la actividad pierde impulso.
Las estimaciones privadas refuerzan ese escenario. Según el último informe de la consultora FIEL, el crecimiento interanual durante el segundo semestre no superaría el 0,6%, frente al 2,3% registrado en la primera mitad del año. De confirmarse esa tendencia, el crecimiento anual quedaría por debajo del 1,5%, muy lejos del 3% al 5% que se proyectaba en los primeros meses de 2026. El deterioro de las expectativas vuelve a poner en discusión la capacidad del programa económico para traducir el ajuste fiscal en una recuperación sostenida de la producción, el empleo y los ingresos.
A las dificultades de la actividad se suma un desvío de $500.000 millones en la meta de superávit fiscal del primer semestre. El Gobierno moderó parte de la quita de subsidios ante las dificultades que enfrenta la población para afrontar sus gastos y las señales negativas de la economía. Según el escenario planteado en las negociaciones, el FMI concedería una dispensa por el incumplimiento y actualizaría las metas hasta fin de año, lo que permitiría mantener vigente el acuerdo sin exigir una corrección inmediata de ese desvío.
No obstante, las conversaciones siguen trabadas en cuestiones cambiarias y monetarias. El organismo insiste en la necesidad de avanzar hacia una mayor flexibilización del cepo y acelerar la acumulación de reservas, dos puntos centrales para evaluar la consistencia del esquema económico. La discusión excede el cumplimiento de las metas contables: también pone en juego la disponibilidad de dólares, la estabilidad financiera y la capacidad del Gobierno para sostener su estrategia sin profundizar las tensiones sobre el consumo y la actividad.
Durante su estadía en Tailandia, Caputo también mantendrá reuniones con los titulares del Banco Mundial, Ajay Banga, y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, para avanzar en los avales que permitan obtener créditos de bancos privados y completar el financiamiento previsto. Así, mientras el Gobierno exhibe el respaldo internacional como una señal de confianza, los números del propio FMI muestran una economía que crecería menos de lo esperado. El interrogante político y económico es cuánto tiempo podrá sostenerse el reconocimiento externo al ajuste si la recuperación continúa sin llegar con fuerza a los sectores productivos y a los hogares argentinos.
Con información de NA / Imagen: Claudio Fanchi (NA) / Redacción: La Rosca
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