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Jueves 22 de octubre de 2026
El riesgo país volvió a superar los 700 puntos en el inicio de las operaciones de este jueves y alcanzó las 703 unidades, con una suba de 29 puntos respecto del cierre anterior. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó en medio de una nueva caída de los bonos argentinos, que registraron bajas de hasta el 0,9%, reflejando la persistente desconfianza de los mercados sobre la situación financiera del país.
El escenario internacional agrega presión. El petróleo superó los 110 dólares por barril, su nivel más alto desde mayo, y profundizó las preocupaciones por los costos de la energía y las presiones inflacionarias. La posibilidad de nuevas subas de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense también complica el acceso al financiamiento externo para economías como la argentina, que necesitan conseguir divisas para afrontar sus compromisos.
Sin embargo, las dificultades no se explican únicamente por los factores externos. En el frente interno, los últimos datos del INDEC encendieron señales de alerta sobre la actividad económica. En agosto, la economía cayó un 1,7% interanual, la contracción más pronunciada del año. Para evitar que el tercer trimestre cierre con resultado negativo, septiembre debería registrar una expansión superior al 8%, una meta exigente frente a los indicadores anticipados de actividad, que no mostraron señales alentadoras.
La combinación de recesión, incertidumbre financiera y dificultades para acceder al crédito internacional vuelve a poner bajo la lupa el programa económico de Javier Milei y Luis Caputo. Mientras el Gobierno sostiene su estrategia de ajuste y equilibrio fiscal, la economía real enfrenta el desafío de recuperar la producción y el consumo en un contexto que condiciona las decisiones de empresas y hogares.
A esta situación se suma una preocupación central para los mercados: la falta de precisiones sobre cómo obtendrá el Gobierno los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda de 2027. El aumento de las tasas internacionales limita las alternativas de financiamiento, mientras la posibilidad de colocar deuda en los mercados globales pierde atractivo y la emisión de instrumentos en moneda extranjera dentro del país también enfrenta restricciones.
El repunte del riesgo país no implica por sí solo una crisis inmediata, pero constituye una señal de las dificultades que enfrenta la Argentina para recuperar la confianza financiera. El desafío del Gobierno es doble: garantizar los recursos para cumplir con sus obligaciones externas y evitar que el costo del ajuste continúe profundizando el deterioro de la actividad económica y las condiciones de vida de la población.
Con información e imagen de NA / Redacción: La Rosca