Gremiales
Martes 27 de octubre de 2026
El conflicto laboral en Amarilla Gas, en la localidad bonaerense de Chivilcoy, escaló tras el anuncio de 20 despidos sobre una planta de aproximadamente 40 trabajadores y la decisión empresarial de cerrar las líneas de fraccionamiento. En respuesta, el Sindicato del Petróleo, Gas y Biocombustibles de Bahía Blanca y La Pampa (SPGyBIO) dispuso un paro total y bloqueó las instalaciones, paralizando la circulación de camiones y la distribución de garrafas y cilindros en la región.
El secretario general del gremio, Gabriel Matarazzo, advirtió que las cesantías podrían ser el comienzo de un proceso de cierre definitivo. En declaraciones a Mundo Gremial, cuestionó la falta de inversiones y el abandono del mantenimiento de la planta durante más de dos décadas. Según sostuvo, la decisión empresarial amenaza la continuidad de una actividad productiva que nunca habría recibido las mejoras necesarias para garantizar su funcionamiento.
Más allá de los puestos de trabajo que están en riesgo, la medida expone las consecuencias sociales de una decisión que golpea directamente los ingresos de decenas de familias y repercute en la economía local. Matarazzo remarcó que los salarios del sector, superiores a los tres millones de pesos, representan ingresos significativos para Chivilcoy en el actual contexto económico. La pérdida de esos empleos no solo afecta a los trabajadores despedidos, sino también al comercio y al movimiento económico que depende de sus ingresos.
El sindicato presentó actuaciones ante la delegación del Ministerio de Trabajo bonaerense y reclamó la reincorporación de los cesanteados, mientras aguarda una instancia de negociación con la empresa. Sin embargo, la conducción gremial advirtió que no aceptará que el conflicto se limite a discutir indemnizaciones mientras se mantiene como horizonte el cierre de la planta.
La disputa vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad empresarial frente al empleo y el desarrollo de las economías locales. Mientras la compañía avanza con su decisión, los trabajadores enfrentan la incertidumbre de perder su fuente laboral y el sindicato sostiene el bloqueo como herramienta de presión. La continuidad de las medidas dependerá de que las negociaciones permitan encontrar alternativas concretas que eviten el cierre y preserven los puestos de trabajo.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca