Política
Jueves 5 de noviembre de 2026
La crisis industrial suma un nuevo capítulo de resistencia sindical y empresaria. Los 34 gremios que integran la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), junto con la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), lanzarán este jueves una jornada nacional de protesta bajo la consigna #QueremosTrabajar, con el objetivo de poner en evidencia las consecuencias de la política económica del Gobierno de Javier Milei sobre la producción y el empleo.
La iniciativa comenzará a las 12 y tendrá una modalidad digital, con participación de trabajadores, emprendedores y empresarios de fábricas, talleres, comercios y establecimientos de todo el país. A través de videos difundidos en redes sociales, los participantes mostrarán qué producen, dónde trabajan y cuáles son las actividades que sostienen diariamente. Detrás de la propuesta hay una advertencia política y económica: la paralización de la actividad y el cierre de empresas no representan solamente pérdidas empresariales, sino también la desaparición de puestos laborales y el deterioro de comunidades enteras.
La convocatoria reúne a organizaciones de sectores estratégicos de la economía, entre ellas la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), SMATA, UOCRA, la Asociación Obrera Textil (AOTRA), la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) y ATILRA, además de sindicatos de las industrias alimenticia, automotriz, química, papelera, naval y maderera. La articulación entre gremios y empresarios incorpora un dato político relevante: la preocupación por la caída de la producción comienza a reunir a sectores que, desde distintos lugares, advierten sobre las consecuencias del rumbo económico.
Bajo la consigna «defender la producción nacional para defender tu trabajo», las entidades buscan instalar en el debate público el valor de las pequeñas y medianas empresas, el entramado industrial y el mercado interno. La campaña también pretende mostrar que detrás de cada producto argentino existen trabajadores calificados, conocimientos, inversiones y cadenas de proveedores que dependen de la continuidad de la actividad.
La protesta expone así un frente de preocupación que trasciende los reclamos salariales y las disputas sectoriales. Mientras el Gobierno sostiene su programa de ajuste y reconfiguración económica, sindicatos y empresarios advierten sobre el costo productivo y social de ese proceso. La discusión ya no pasa solamente por cuánto se produce, sino también por qué industria quedará en pie y cuántos puestos de trabajo sobrevivirán al actual modelo económico.
Con información de NA / Imagen: Captura de video / Redacción: La Rosca