Política
Jueves 5 de noviembre de 2026
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves en medio de una profunda crisis política, económica y financiera desatada por la insolvencia de Ueno Bank y las dificultades de los ahorristas para acceder a sus depósitos. La decisión llegó cuando legisladores opositores y sectores disidentes del gobernante Partido Colorado impulsaban un juicio político por supuesto mal desempeño de sus funciones.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Peña justificó su salida en la necesidad de preservar la estabilidad institucional y la paz social. También pidió disculpas a la población y aseguró que su prioridad era garantizar la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en el sistema financiero. Sin embargo, la crisis ya había desbordado el terreno bancario para convertirse en un conflicto de profundas consecuencias políticas y sociales.
Las sospechas sobre posibles vínculos económicos entre el mandatario y el grupo empresario relacionado con Ueno agravaron los cuestionamientos. Una investigación periodística señaló que Ueno Holding habría realizado pagos millonarios a una empresa en la que Peña figuraba como accionista. También quedó bajo observación la designación de Carlos Carvallo, exdirectivo de la financiera Ueno, al frente del Banco Central. Se trata de señalamientos que alimentaron las denuncias políticas y reclamos de explicaciones públicas.
El impacto social también alcanzó al sistema previsional: el Instituto de Previsión Social mantenía cerca de 345 millones de dólares invertidos en Ueno Bank, mientras que la entidad gestionaba el pago de jubilaciones de unos 32.000 beneficiarios. La preocupación por los depósitos y los recursos vinculados al sistema de seguridad social profundizó la incertidumbre de miles de paraguayos.
La salida de Peña expone cómo una crisis financiera puede convertirse en una crisis de legitimidad cuando están en juego los ahorros, las jubilaciones y la confianza pública. El respaldo del expresidente Horacio Cartes a la iniciativa de enjuiciamiento y el reclamo de renuncia del titular del Senado, Basilio Núñez, dejaron al descubierto las tensiones dentro del propio poder político. Más allá de la salida presidencial, queda pendiente una cuestión central: quién responde por las consecuencias económicas y sociales que deja el derrumbe bancario.
Con información e imagen de NA / Redacción: La Rosca