Política
Sábado 8 de agosto de 2026
Axel Kicillof decidió no apurar un acuerdo con Cristina Kirchner y Sergio Massa y, según dirigentes de su espacio, la definición quedará al menos para marzo del próximo año. En La Plata consideran que el tiempo puede jugar a favor del gobernador y buscan evitar que la interna peronista termine condicionando su crecimiento político. La apuesta pasa por fortalecer el vínculo directo con la sociedad y dejar que sean otros dirigentes quienes carguen con el costo de las gestiones anteriores.
El axelismo incluso relativiza el riesgo de competir dividido. En el entorno del gobernador aseguran que un acuerdo sería deseable, pero que una PASO o la presentación de listas separadas también son escenarios posibles. La estrategia implica no quedar atrapado en una negociación bajo presión de La Cámpora ni asumir anticipadamente el costo político de una eventual unidad. En ese esquema, la candidatura presidencial de Kicillof busca construirse desde afuera de la rosca interna y con mayor autonomía frente a Cristina, Máximo Kirchner y Massa.
Mientras la discusión por la unidad permanece congelada, Kicillof acelera la construcción de un armado nacional. Andrés Larroque coordina la expansión del Movimiento Derecho al Futuro, pero la estrategia ya no contempla delegar la tarea en los tradicionales armadores provinciales. Ministros, intendentes y legisladores de confianza serán los encargados de recorrer el interior, abrir conversaciones y sumar apoyos, con la intención de construir volumen político antes de que llegue el momento de las definiciones.
El desembarco territorial ya comenzó con recorridas y reuniones en distintas provincias. Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi estuvieron recientemente en Mendoza, mientras otros dirigentes preparan nuevos viajes. La lógica es evitar compromisos definitivos con sectores enfrentados del peronismo provincial: según el razonamiento del axelismo, respaldar a una de las partes implicaría automáticamente romper con la otra. Por eso, la orden es mantener abiertas todas las puertas hasta que el escenario nacional esté más definido.
En paralelo, la interna bonaerense suma otra capa de tensión. Máximo Kirchner dejó trascender su disposición a competir por la gobernación, mientras Kicillof necesita preservar el control político de su principal bastión. La disputa por la candidatura provincial puede convertirse así en una de las claves de la negociación que el gobernador pretende postergar. Hasta marzo, el desafío será sostener la calma mientras cada sector intenta mejorar su posición.
La apuesta de Kicillof es clara: llegar a la mesa de negociación con mayor peso propio y no depender de un acuerdo para construir su candidatura. Si logra ampliar su nivel de conocimiento y respaldo fuera de la estructura tradicional del peronismo, podrá negociar desde otra posición; si no, deberá enfrentar una interna en la que Cristina, Massa y Máximo conservarán capacidad de condicionamiento. El calendario, por ahora, es parte de su estrategia.
Imagen: Perfil
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