Política
Sábado 29 de agosto de 2026
La situación judicial de Fernando Cerimedo suma nuevos capítulos y, con cada declaración, abre un frente político más delicado para el gobierno de Rodrigo Paz Pereira. Detenido en el penal de Palmasola y bajo investigación por distintos delitos, el consultor argentino declaró ante fiscales de La Paz por la causa de enriquecimiento ilícito y terminó admitiendo una relación con el actual mandatario boliviano que contradice, al menos parcialmente, las recientes afirmaciones públicas de Paz.
Cerimedo se presentó como “consultor político internacional en Argentina y Estados Unidos” y describió un entramado empresarial vinculado principalmente al marketing y la comunicación digital. Según su propia declaración, durante 2025 obtuvo ingresos cercanos a un millón de dólares mensuales, provenientes de actividades que calificó como lícitas y realizadas fuera de Bolivia. También aseguró que sus ingresos durante 2026 se mantienen en niveles similares.
El punto políticamente más sensible apareció cuando los fiscales avanzaron sobre sus vínculos con Paz Pereira. Aunque intentó evitar precisiones sobre su actividad en Bolivia, Cerimedo reconoció que colaboró con consejos de comunicación digital durante la campaña presidencial de Paz. También admitió que regresó reiteradamente al país y que pretendía instalar allí una empresa de marketing. La explicación resulta especialmente relevante luego de que Paz asegurara públicamente que no tenía relación con el argentino.
Durante el interrogatorio, Cerimedo negó haber tenido un cargo formal en la administración boliviana y sostuvo que jamás estuvo autorizado para representar al Estado, la Presidencia o al Gobierno. Sin embargo, ante las preguntas sobre su eventual función dentro del Ejecutivo, optó reiteradamente por responder: “No tiene que ver con el caso”.
La estrategia de silencio contrasta con las acusaciones provenientes del propio oficialismo boliviano. El vicepresidente Edmand Lara llegó a describirlo como una suerte de “ministro sin cartera”, con capacidad de influencia en distintos ministerios. Además, Cerimedo habría acompañado a Paz en viajes oficiales, incluido el realizado a Estados Unidos en marzo, en el marco del denominado Escudo de las Américas.
El expediente judicial ahora suma un elemento explosivo: mientras Cerimedo intenta despegarse de cualquier función oficial y niega haber recibido pagos del Gobierno boliviano, su propia declaración confirma que existió una colaboración política con Paz durante la campaña. La diferencia entre “asesorar” y ejercer influencia dentro del Gobierno quedó instalada como una de las principales incógnitas políticas del caso.
A esto se suma que la Justicia boliviana decidió acusarlo por enriquecimiento ilícito, mientras enfrenta otras investigaciones, entre ellas una por el presunto intento de femicidio contra su expareja Nadia Beller y otra en el departamento de Beni por tráfico de sustancias controladas y confabulación. Cerimedo, por su parte, cerró su declaración con una acusación política de alto voltaje: sostuvo que todo el proceso forma parte de “un intento de golpe de Estado” destinado a desestabilizar al Gobierno de Rodrigo Paz.
Con información de Página 12 / Imagen: La Nación
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