Política
Sábado 24 de octubre de 2026
Javier Milei volvió a cargar contra el periodismo con un discurso de extrema agresividad durante la cena organizada por la Fundación Faro, espacio vinculado a los hermanos Caputo que busca financiamiento político. En su exposición, el mandatario apeló a una supuesta frase de Adam Smith para justificar una amenaza de tono medieval: “Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”, afirmó, en referencia a quienes considera responsables de cuestionar su gestión.
El Presidente apuntó directamente contra Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin y Luis Novaresio, a quienes calificó de “ensobrados”, “corruptos” y “mercenarios de la mentira”. Los agravios estuvieron vinculados con la cobertura de la controversia por la criptomoneda Libra, cuyo precio se desplomó después de que Milei difundiera un mensaje en redes sociales que luego eliminó, en un episodio que dejó pérdidas económicas entre inversores y derivó en una investigación judicial.
El mandatario aprovechó el sobreseimiento dictado este viernes por el juez Marcelo Martínez de Giorgi para cuestionar a quienes informaron sobre el caso. Sin embargo, la resolución no implica que la discusión judicial esté necesariamente concluida: las querellas pueden recurrir a instancias superiores. Milei, en cambio, presentó las publicaciones críticas como parte de una operación con supuestos “fines golpistas” y reclamó una compensación por el tiempo que, según su interpretación, fue objeto de acusaciones injustas.
El episodio vuelve a poner en discusión el vínculo entre el poder político y la prensa. Las descalificaciones personales y la referencia a quemar periodistas en una hoguera exceden la crítica a una cobertura informativa y elevan la confrontación pública. En una democracia, los funcionarios pueden cuestionar investigaciones, presentar pruebas y acudir a la Justicia, pero el lenguaje presidencial también tiene un peso institucional por su capacidad de legitimar o profundizar la hostilidad hacia quienes ejercen el periodismo.
Entre los asistentes, la senadora Patricia Bullrich apareció con un gesto serio mientras se desarrollaba el discurso. Su actitud contrastó con algunos aplausos registrados durante la exposición, aunque no permite establecer por sí sola su posición frente a las declaraciones. La escena se produjo en un contexto de versiones sobre sus aspiraciones políticas y sus diferencias con la Casa Rosada, que vuelven a poner en primer plano las tensiones dentro del oficialismo.
Además, la atribución a Adam Smith utilizada por Milei no es textual. El filósofo escocés escribió en La teoría de los sentimientos morales sobre la relación entre justicia, imparcialidad y responsabilidad, pero no utilizó la expresión vulgar pronunciada por el Presidente. La referencia histórica, por lo tanto, no cambia el eje del episodio: mientras el Gobierno enfrenta cuestionamientos por la economía y el caso Libra sigue expuesto a posibles recursos judiciales, Milei eligió responder con insultos y una retórica de castigo contra periodistas críticos.
Con información de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca