Política
Sábado 24 de octubre de 2026
Patricia Bullrich comenzó a desplegar una estrategia política con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027. El video que publicó insinuando una posible candidatura no sería un gesto aislado, sino parte de una serie de movimientos destinados a ganar autonomía dentro del oficialismo y dejar abierta la posibilidad de competir por la sucesión de Javier Milei. Según fuentes citadas por La Política Online (LPO), la senadora buscaría evitar ser quien rompa formalmente con el Gobierno y cargar con el costo político de esa decisión.
En el entorno de la exministra analizan tres escenarios: competir en una interna contra Milei, esperar que un eventual desgaste presidencial lo lleve a desistir de su candidatura o construir una alternativa propia si el Presidente decide expulsarla del espacio libertario. En esa última opción, Bullrich buscaría sumar el respaldo de gobernadores radicales y otros mandatarios dialoguistas. Aunque desde su equipo aseguran que existen contactos con una decena de gobernadores, uno de los consultados aclaró que todavía no hay compromisos firmes ni una decisión definitiva.
Uno de los principales puntos de fricción pasa por las elecciones primarias. Bullrich considera que las candidaturas deberían definirse en las PASO, una postura que la enfrenta con los esfuerzos de la Casa Rosada para eliminarlas. La diferencia no es menor: como jefa del bloque oficialista en el Senado, su posición puede convertirse en un obstáculo para la estrategia política del Gobierno y exhibe que la unidad libertaria convive con intereses y proyectos diferentes.
También existen diferencias sobre el vínculo con la prensa y la exposición pública del Presidente. La gira de Milei por España, sus enfrentamientos verbales y los ataques a periodistas profundizaron el malestar en el entorno de Bullrich. Durante la cena de la Fundación Faro, la senadora fue captada por las cámaras con un gesto serio mientras Milei reclamaba que periodistas críticos fueran “quemados en la hoguera”. La escena alimentó las versiones sobre el distanciamiento entre ambos, aunque una expresión facial no constituye por sí sola una confirmación de ruptura.
La disputa tiene además una dimensión económica y social: mientras el Gobierno intenta sostener su programa y proyectar continuidad, distintos sectores del oficialismo comienzan a discutir quién podría representar al espacio en el próximo turno presidencial. Bullrich busca presentarse como una alternativa capaz de conservar la orientación política del Gobierno, pero con una relación diferente con las estructuras partidarias, los gobernadores y los medios de comunicación. Esa apuesta todavía depende de apoyos que no están garantizados y de la evolución del escenario político.
Por ahora, la senadora mantiene su participación en las reuniones de la mesa política de la Casa Rosada, mientras explora su propio camino electoral. Milei, por su parte, reconoció que sectores del poder económico preferirían un “mileísmo sin Milei”. La frase expone una tensión que trasciende las diferencias personales: la disputa por el liderazgo, la continuidad del proyecto libertario y la definición de candidaturas ya comenzaron a atravesar al oficialismo, aunque falte más de un año para las elecciones presidenciales.
Con información de LPO / Imagen: Juan Casas / Redacción: La Rosca